viernes, 10 de febrero de 2012

La naturaleza del mal




Dios –siguiendo al Génesis y sus interpretaciones, no las del “Bereshit”- pone una zancadilla al género humano ¿Cómo se exime de responsabilidad a Dios? La respuesta oficial del cristianismo es la existencia del "Maligno", no es Dios quién tienta sino la serpiente.

¿Pero acaso la serpiente no es el fiscal de Dios? No para el cristianismo y si para el judaísmo –y el “Bereshit” es un relato creado por el judaísmo-, por tanto, según sea la respuesta quién tienta al final es Dios.

En cualquier caso, sea cual sea el papel de la serpiente, con la colocación del árbol del conocimiento, inevitablemente entra el mal en la naturaleza humana. La cuestión de la "responsabilidad de Dios" en y sobre el mal dio origen a la Teodicea, que acaba recurriendo a los axiomas.

Prescindiendo de los axiomas

Ahora bien, si salimos de los axiomas básicos, caben otras posibilidades: a) Dios no es bondadoso, b) Dios no es omnipotente -tendríamos entonces algo así como un "dios menor-, c) Dios es indiferente (lo que no es exacto pero es similar al supuesto "a"), d) Dios es malvado, e) no existe Dios f) el mal carece de ontología.

Si el mal no existe como ente abstracto sino como actuación, lo mismo sucede con el bien, y ambos forman parte de la naturaleza humana -no por la acción de ningún agente externo que lo introduzca en la misma mediante un "pecado original", sino porque el ser humano así-, simplemente lo humano es capaz de lo mejor y lo peor y, muchas veces, lo que se produce es una mezcla. Los extremos de bondad y maldad suelen ser eso: extremos, por tanto, estadísticamente limitados.

Todo depende de las elecciones del “yo” -y de sus inclinaciones, también cuentan- y de las circunstancias que surgen alrededor del “yo”, ni más ni menos. Pero eso vale para algunas posturas, para otras no, para otras debe haber una explicación, por eso hay una teodicea, cuyos resultados parecen poco satisfactorios -en relación a las preguntas fundamentales que plantea-.

La explicación del “Maligno”

Si vamos a los postulados del catolicismo en el catecismo se habla del pecado original -al margen de cual fuese este, y que lo de la manzana y demás es asunto figurativo no literal- y que éste es introducido en el hombre y se cita expresamente a la figura del Maligno:

390 El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre (cf. GS 13,1). La Revelación nos da la certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original libremente cometido por nuestros primeros padres (cf. Cc. de Trento: DS 1513; Pío XII: DS 3897; Pablo VI, discurso 11 Julio 1966).

391 Tras la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla una voz seductora, opuesta a Dios (cf. Gn 3,1-5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (cf. Sb 2,24). La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven en este ser un ángel caído, llamado Satán o diablo (cf. Jn 8,44; Ap 12,9). La Iglesia enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios. "Diabolus enim et alii daemones a Deo quidem natura creati sunt boni, sed ipsi per se facti sunt mali" ("El diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a sí mismos malos") (Cc. de Letrán IV, año 1215: DS 800).

392 La Escritura habla de un pecado de estos ángeles (2 P 2,4). Esta "caída" consiste en la elección libre de estos espíritus creados que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y su Reino. Encontramos un reflejo de esta rebelión en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: "Seréis como dioses" (Gn 3,5). El diablo es "pecador desde el principio" (1 Jn 3,8), "padre de la mentira" (Jn 8,44).


Al menos eso indica el catecismo de la Iglesia católica, lo que equivale a decir el Magisterio de la Iglesia.

La naturaleza del mal

Si se cita las Escrituras:"Entonces dijo Dios; hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza..." (Génesis, 1.26) y se añade la idea de caída que recoge el Magisterio de la Iglesia, parece que se indica que la naturaleza humana original no conoce el mal, y que, por tanto, el mal es algo externo a la humanidad y, además, preexistente a la misma, que se introduce en la naturaleza humana por una elección, sí, pero a través de una fuente externa a la naturaleza humana, citando de nuevo el Magisterio y las Escrituras:

391 Tras la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla una voz seductora, opuesta a Dios (cf. Gn 3,1-5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (cf. Sb 2,24).

"Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios sabiendo el bien y el mal" (Génesis, 3. 4-5)


Por tanto el mal -y, de hecho tampoco el bien- no formaban parte de la naturaleza humana sino que se introducen en ella a través de la “airesis” (elección) de esos primeros padres (dejando a un lado lo figurativo, es decir lo alegórico del Génesis).

Lo cual, además, plantea un par de cuestiones interesantes, la primera: ¿si el mal y el bien se introducen en la naturaleza humana a través del pecado original cual era esa naturaleza humana? No podemos describirla como "buena" puesto que se desconocía la idea de "bien", ni "mala" puesto que se desconocía la idea de "mal". Segunda cuestión: si por el pecado "seréis como Dios sabiendo el bien y el mal" ¿significa que en la naturaleza de Dios habita el bien y el mal? puesto que si lo conoce internamente es que esta en su Naturaleza, no fuera de ella. 


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Biblia de Jerusalén, edición de 1976

Biblia Reina-Valera, edición de 1960
 
Catecismo de la Iglesia Católica (online)
 
El Zohar, Ediciones Obelisco, Barcelona, (en curso de publicación, editados hasta la fecha 12 de 32 volúmenes previstos)
 
El Zohar o El libro del esplendor, selección y edición de Gershom Scholem, Berbera Editores, México
 
Graves, R., Patai, R., Los mitos hebreos
 
Leibniz, Gottfried, Teodicea. Ensayos sobre la bondad de dios, la libertad del hombre y el origen del mal

Renán, E., Historia de las religiones. Cristianismo y judaísmo

Tanaj, versión derivada de” Westminister Leningrad Codex”del “the Westminister Hebrew Institute”
 
 
 

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