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sábado, 4 de enero de 2014

Algo más sobre los egregor



Eliphas Levi, entre otras cosas denomina a los egregor "príncipes de las almas", pero esto nos indica poco sobre su naturaleza, en mi opinión son más explícitas otras citas de su “Historia de la Magia” .

Por su parte Rizardo da Camino, en su "Diccionario Masónico", dice que es un "Cuerpo Místico que se forma con sus propias peculiaridades, después de la apertura del Libro Sagrado, cuando todos se unen con las mentes para el acto de crear".

También menciona el concepto el martinista ruso Gregory Ottonovich de Mebes en su obra “Curso Enciclopédico de Ocultismo” y los relaciona con la construcción colectiva, aunque en concreto con determinadas "construcciones" iniciáticas, religiosas o filósoficas, digamos que habría una interacción, éstas formarían construcciones egregóricas -por la unión, más bien, catarsis, de energías que provocan- y a su vez representarían egrégores y serían reforzadas por la construcción egregórica -en cierto modo los símbolos pueden ser "iconos egregóricos", el gallo para Francia o el león británico-. Observese que da Camino y Ottonovich no se contradicen.

El egregor como unión de energías humanas

Con esto enlazariamos con la idea de egregor como unión de energías en cierta medida fruto de la acción humana, más que elementos énticos como indica Eliphas Levi serían energías personificadas o identificadas con ciertos procederes colectivos humanos -lo cual, por otra parte, no impide necesariamente que adquieran una ontología derivada de ese constructo humano, en ese sentido podrían adquirir características entícas, lo cual no haría entrar en contradicción esta visión con la de Eliphas Levi-.

Todo ello tampoco estaría en contradicción con la conceptualización de egregor desde la Magia del Caos -la iniciada por Austin Osman Spare-, para la que el egregor es en primer lugar un centro de conciencia dévico, y por "dévico" se entiende las reacciones que en el espacio produce cualquier estado de conciencia humana.

Desde esa perspectiva se trataría de un ente primordial formado por un grupo de personas que "suman" o "materializan" en algo concreto -un "todo" o un "ente"- de sustancia mental o psíquica generada por la unión de sus estados de conciencia. Eso no implica, como antes decía, que una vez generado el ente no adquiera "vida" propia y, también, fuerza y voluntad propia. Siendo de ese modo independiente de quienes lo han creado o alimentado.

Constructo psíquico y arquetipo

A un nivel racional un egregor sería un cosntructo psíquico, algo así como "un ser psíquico de carácter colectivo" -definición ésta de la Magia del Caos-.

Podría definirse también como un alma grupal y arquetípica -recordemos que los arquetipos son, siguiendo a Jung, figuras creadas por el inconsciente colectivo, ciertamente Jung se queda en lo simbólico y aquí se da un paso más allá en la idea- estrechamente ligada a una comunidad -la que sea- que la ha generado y que hasta cierto punto esta vinculado -e incluso puede dirigir- el destino de esa comunidad.



Jorge Romero Gil



Bibliografía

Da Camino, Rizardo, Diccionario Masónico

De León, Moshé, El Zohar, Ediciones Obelisco (en curso de publicación)


Graves, R., y Patai, R., Los mitos hebreos, Editorial Losada, Buenos Aires, 1969


Graves, R., Los mitos griegos

Jung, C. G., Arquetipos e inconsciente colectivo, Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona, 1970


Levi, Eliphas, Historia de la Magia

Ottonovich de Mebes, Gregory, Curso Enciclopédico de Ocultismo


Spare, Austin Osman, El libro del Placer




martes, 20 de agosto de 2013

La Goecia



La goecia es magia occidental propiamente dicha, es decir, en origen no hay componentes exóticos ni procedentes de Oriente ni, tampoco, añadidos chamánicos o similares procedentes de América ni formulas animistas africanas.

Eso no significa que en las versiones más modernas alguno de esos elementos se haya podido introducir, pero en origen su esencia es Europea y Mediterránea, esos serían los entornos geográficos y culturales en los que se desarrolla.

Goecia, pragmatismo e intrumentalismo

Se trata de una magia ceremonial, ritual y formal, por lo cual aquí no entra demasiado los estados anímicos del “magus” ni ningún tipo de supuesta capacidad de “medium” o “canalización”, en todo caso entraría en juego la habilidad y la destreza para llevar a cabo las formulas y los rituales necesarios sin “defecto de forma”. La teoría es, pues, que funcionará o no en relación a que se ejecute bien o no, sin tener nada que ver en ello una cualidad intrínseca del ejecutante ni el que ponga o deje de poner fe en ello.

De hecho es contrario a la propia esencia de la goecia que el “magus” vaya a quedar expuesto a la “posesión” de nadie ni al dominio de nadie, ni temporal, ni periódica, ni permanentemente, por una sencilla razón: una de las bases teóricas de la goecia es que el “magus” es “quién manda”. Dicho de otro modo, en todo momento ha de controlar los entes, energías o fuerzas que vaya a utilizar, que invoque o evoque. El “magus” no es siervo de nadie más que de sí mismo así que no se pondrá al servicio de nadie. Si precisa invocar un poder para controlar a otro al que está llamando lo hará, le dará totalmente igual que poder sea éste, no estará sometiéndose a él o adorándolo, solo lo estará utilizando de la misma manera que estará utilizando al convocado -pues se convoca, invoca o evoca para un fin funcional e instrumental, el que sea-.

Por ello encontramos en los grimorios -que es dónde básicamente se recoge la goecia, en realidad no hay ningún “tratado” específico de la misma, hay diferentes obras de diferente tipo, con patrones comunes de las que se pueden inferir cosas- constantes referencias a entidades ángelicas, la propia divinidad -normalmente la judía o cristiana, porque normalmente la mayoría de grimorios son de época medieval y algo posteriores, es decir, poca cosa hay, aunque alguna de una época en la que el cristianismo no era la religión dominante, cultual, cultural y socialmente en Europa- o demonios de diferentes tipos, categorías y supuestos poderes. La cuestión es que el “magus” usa a unos y a otros y no reconoce a ninguna de esas teóricas potestades como “señor” -por eso mismo se equivoca Lavey cuando al comienzo de su “Biblia Satánica”en el prefacio dice lo siguiente de los grimorios:

Este libro fue escrito porque, con muy pocas excepciones, todo tratado o libro, todo "grimoire" secreto, todas las "grandes obras" del pasado sobre el tema de la magia, no son otra cosa que fraudes santurrones - desvaríos culpabilizados y farfulleos esotéricos de los cronistas de la tradición mágica, incapaces, o bien no dispuestos a presentar una visión objetiva sobre el tema.”

Es injusto con ello si se refiere a los auténticos grimorios -los realizados entre la Edad Media y el siglo XVII, poco más o menos- porque en realidad, estos, muestran lo que Nietzsche hubiera llamado una “subversión total de los valores”, los grimorios no se escriben para rendir pleitesía a ente alguno, ni malévolo ni benévolo -de hecho no se les considera ni una ni otra, ese es un factor que no se tiene en cuenta, se les considera más o menos energías o fuerzas a utilizar, nada más, las personificaciones en el fondo, son puramente alegóricas y simbólicas-, no “se quedan a medias”, y si se menciona en ellos a Jesucristo, el Dios cristiano o el D_os de Israel es única y exclusivamente con la finalidad de utilizarlos, de usar su poder -de intimidación, de salvaguarda del “magus” e incluso para coaccionar, como detalladamente explican ciertas fórmulas-. Eso es altamente subversivo en su fondo, porque el dominio no se reconoce a esos “dominus” sino que el “dominus” real es el “magus” que los usa. De la misma manera tampoco se por al servicio de ningún ente más o menos demoníaco invocado o evocado, lo que se hace es servirse también de él, en este caso y generalmente para conseguir cosas o que éste proporcione cosas o se constituya en una fuente de poder para el celebrante.

Goecia: un ejmplo de fórmula

Esto se observa en todo formulario de “contrato con el Diablo” -que los hay, y curiosamente adoptan las formas jurídicas de Occidente, casi podríamos ver en ellos un tipo muy especial y particular de arcaico contrato “civil”, se ajusta bastante a formas que hubiera aceptado sin mayores problemas el Iuris Civilis de Roma-. En el ritual previo a esos contratos y en las formulas que se presentan se prevé que el ente pedirá el alma del convocante -es decir, que le reconozca como señor y el “magus” se convierta en su siervo-, pero... se da la fórmula ritual por la cual se rechazará tal pretensión primero y, después, se someterá al ente en cuestión... al poder del “magus”, estos entes acaban claudicando -si hemos de hacer caso a los grimorios- con estas palabras -u otras muy parecidas-:
“¿Por qué vuelves a atormentarme? Si me dejas en reposo, te daré el tesoro* más precioso (*o lo que se haya pedido)”. Es decir, primero quieren “mandar” y tener al “magus” como siervo -generalmente pidiendo el alma- y al final son ellos quienes solicitan que a cambio de no ser “atormentados” con el poder que exhibe el “magus” se pondrán al servicio de éste. Se pactan al final unas condiciones -es decir, hay también contraprestación- pero estas son muchísimo más favorables al “magus”, menos “draconianas” y, en el fondo, es un reconocimiento de la sumisión del ente en cuestión. La contraprestación suele ser simbólica, del tipo “me consagres una moneda todos los primeros lunes de cada mes y que no me llamarás sino un día de cada semana”, con esa cesión del espíritu, ente o fuerza invocada o evocada se cierra el pacto y el “magus” pronuncia una fórmula parecida a ésta: “Contento estoy de ti por el presente; te dejó en reposo y te permito que te retires adonde mejor te plazca, sin hacer ruido ni dejar el más mínimo hedor. Piensa también en tu compromiso a mi pacto, porque si faltas a él un momento, puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente”.

Naturalmente cabe preguntarse cual es el medio por el cual el ente es doblegado, bien, en principio es el uso instrumental de los poderes rivales y superiores al del espíritu llamado -ya hemos dicho que estos adoptaran, normalmente, la forma de cualquier nombre del Dios cristiano, del D_os de Israel o de la figura de Jesús, que son las “entidades opuestas” a los entes convocados, el uso y mención de estos es completamente instrumental y es la salvaguarda del “magus”-, ahora bien, dado que estamos hablando de una magia ceremonial, formal y ritual -y en todos esos sentido obedece a una concepción absolutamente pragmática, y a su muy “sui generis” manera podríamos llamar racional- el asunto no se resume a mencionar esos “nombres de poder” y ya está, se necesita otras cosas -por ejemplo, trazar algo así como un perímetro que aisle al “magus” del ente mientras duran sus tratos y hasta que se cierra el pacto que es... de sumisión del ente- y se necesita, sobre todo, una “llave”, esa “llave” no es otra cosa que lo que realmente obligará y forzará al ente, esa “llave” está “impregnada” con los poderes que le doblegarán y que permiten decir al “magus” cosas como “puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente”, esa llave estará presente en el grimorio, de hecho es el grimorio mismo y sus formulas, por eso es subversivo a diferencia de lo que entiende Lavey, está utilizando y sirviéndose de Dios mismo -en teoría, en el fondo el “magus” tampoco lo reconoce en condición de tal, es tan solo un poder para usar, oponer y controlar a otro poder, en ese sentido es meramente una “fuerza mayor” ante la que se ve obligada inclinarse la “fuerza menor”- DENTRO del grimorio -en sus formas y formulas- para someter y no someterse al ente convocado.

En la mayoría de ocasiones -aunque no en todas- se alude al más famoso y legendario grimorio: “Las Claviculas Salomonis”. Por ejemplo, en las formulas presentadas aquí como muestra a
“Contento estoy de ti por el presente; te dejó en reposo y te permito que te retires adonde mejor te plazca, sin hacer ruido ni dejar el más mínimo hedor. Piensa también en tu compromiso a mi pacto, porque si faltas a él un momento, puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente” se añade “con las grandes y poderosas palabras de la Clavícula del rey Salomón, por las que se fuerza a obediencia a los espíritus rebeldes" (esta fórmula está basada en la Gran Clavícula de Salomón, aunque la que se presenta en el Gran Grimorio de Roboan es bastante parecida). Es decir, en las formas y formulas contenidas en el grimorio -aquí la Clavicula Salomonis”- reside el poder que obliga al ente llamado y subyudado -a pesar suyo-.

Diferencias entre satanismo y goecia


Por eso mismo considerar a la goecia como “satanismo” o al “magus” como satanista es un error grave, conceptualmente y en su desarrollo práctico -aclaremos, “teórico desarrollo práctico”, nadie dice que eso vaya a funcionar, yo al menos no lo digo, solo describo lo que es y lo que dicen esos grimorios y esos “métodos”- la goecia no tiene nada que ver con el satanismo.

El satanismo implica ponerse al servicio de un ente teóricamente el opositor del Dios cristiano y lo que se obtenga, supuestamente, será en pago a ese servicio, de la misma manera que el cristianismo es ponerse al servicio del Dios cristiano y lo que se obtenga, supuestamente, será también en “pago” -aunque los cristianos lo llamen posiblemente de otra manera- a ese reconocimiento y servicio.

En ese sentido el “magus” y la “goecia” no solo no son “
desvaríos culpabilizados y farfulleos esotéricos” como les acusa Lavey sino que están claramente por encima de su planteamiento: al “magus” no le manda nadie ni sirve a nadie, él manda y él se sirve, no reconoce a Señor alguno, en puridad puede decirse que él mismo es su propio “dominus”, no otro.

Puede tener mayor razón Anton Szandor Lavey cuando añade al párrafo citado -también en el Prefacio de su “Biblia Satánica”- lo siguiente:
“Escritor tras escritor, en sus esfuerzos de declarar los principios de la "magia blanca" y "magia negra", lo único que han conseguido es confundir y nublar el tema hasta tal punto que el aspirante a estudiante de hechicería termina ante un tablero de Ouija, parado dentro de un pentagrama esperando a que se le aparezca un demonio, lanzando débilmente al aire fichas del I Ching como si fuesen rosquillas rancias, barajando naipes para predecir un futuro que ha perdido todo significado, dando conferencias con el fin garantizado de inflar su ego - a la vez que hace lo mismo con su cartera - y en general quedando como un tonto ante los ojos de quienes en verdad saben” Decimos que puede tener mayor razón porque aquí... ya no se describe la goecia, ni la ouija, ni el I Ching, ni el tarot, ni cualquier otro añadido orientalizante o no tienen nada que ver con la goecia, la goecia se resume, remite y mide exclusivamente por lo contenido en heterogéneo “corpus” de los variados grimorios que encontramos redactados, como se ha indicado, entre la Edad Media y el siglo XVII -y muchos de estos últimos son reelaboraciones de otros medievales-. Lavey tiene razón cuando viene a llamar falsos a esas obras, solo que eso no son grimorios y eso no es goecia, y, tampoco, la goecia es ni quiere ser satanismo -si Lavey hacia teatro o quería realmente ser satanista es otro asunto, pero la goecia ni lo quiere ni lo es-.

El aspirante a “satanista” no sé pero el aspirante a “estudiante de hechicería” y de ahí a “magus” no tiene la menor intención ni de acabar ante un tablero de ouija ni, tampoco, de asumir ningún
“pensamiento Satánico, desde un punto de vista verdaderamente Satánico" palabras con las que acaba Lavey su Prefacio. Si Lavey pensaba que la goecia era eso... se equivocaba de medio a medio. Muchísimo más que Samuel Liddell MacGregor Mathers, Aleister Crowley o Austin Osman Spare, o que autores antiguos como Johann Weyer con su "De Praestigiis Daemonum" o Jean Bodin que versiona la obra de Weyer con el título de “Démonomanie des sorciers”, todos los cuales sabían lo que era la “goecia”, que variantes se le podían añadir o introducir sin alterarla -en ese sentido destacará Spare que será el fundador de la magia del Caos- y que... nada tenía que ver con adorar o servir a nadie y menos que a ninguno a Satanás o cualquier ente a los que se va a instrumentalizar y de... los que se va servir.

La "Clavícula Salomonis"

La “Clavícula Salomonis” antes nombrada es más un mito que una realidad, y no porque no existan esos textos, sino porque hay una notable variedad de textos que se acogen a esa denominación. Textos que a veces son coincidentes y otras no ¿Pueden ser complementarios? Es posible, pero el caso es que no son los mismos, por ejemplo, no dice lo mismo la edición en castellano de “Iroe el mago”, publicada en Amberes en 1721 que la versión reconstruida a principios del siglo XX de la “Clave Mayor del rey Salomón” por MacGregor Matthers o que el “Goetia” o “Clave Menor del rey Salomón” comenzada por MacGregor Mathers y terminada por Crowley -que, sin embargo, sí se asemeja notablemente a la "Pseudomonarchia daemonum" de Weyer que es un apéndice del "De Praestigiis Daemonum"-.

No cabe equivocarse, las evocaciones al rey Salomón son falsas, es decir, todo texto que se incluye bajo el título “Clavícula Salomonis” -sea la mayor, sea la menor, sea su conjunto- no provienen del famoso y tal vez mítico rey, son integramente de factura medieval y de retoque renacentista y de los siglos siguientes pero... no van más allá del medioevo europeo. Sencillamente se acogen a la leyenda que supone que la sabiduría de Salomón y el favor divino le permitía servirse a voluntad de espíritus y demonios si, por ello, que estos le dominasen a él sino al revés -curioso eco del aparente hecho de que en la corte salomónica se permitía sin mayor problema el culto a Baal lo mismo que al D_os de Israel, cosa que se sigue del texto bíblico, como decimos la figura de Salomón pudiera ser o no ser real, a día de hoy se busca confirmación arqueológica del mismo pero aún no se ha encontrado, en concreto se buscan sus posibles caballerizas o establos, pero eso es otra historia-, en la versión islámica Salomón tendrá fama de tener genios a su servicio -y por genios no nos referimos a brillantes consejeros reales sino literalmente a los entes mágicos descritos en el Corán y en la literatura islámica-.

En cualquier caso el conjunto de grimorios -parecidos, iguales o complementarios- que se acogen al nombre “Clavícula Salomonis” no provienen del celebre rey -ni de su entorno y época- sino de la Europa medieval.

Citamos a continuación algunas de las más celebre de estas obras: "Pseudomonarchia daemonum", "Verus Jesuitarum Libellus", "Le Petit Albert", "Grimorium Verum", "L'art de commander les esprits du Grand Grimoire", "Le Grand Grimoire", "Douze Anneaux (Lansdowne MS 1202)", "Oedipus Aegyptiacus", "De Heptarchia Mystica", "Heptameron", "Liber Juratus", "Goetia", "Anecdota Atheniensia", "Lemegeton", "Ars Notoria", "Archidoxis of Magic", "Theosophia Pneumatica", "Grimorio de Armadel", "Livre Troisieme. Concernant les Esprits & leurs pouvoirs", "Chyromantie ac phisionomie anastasis", "Steganographia", "Liber Consecrationum", "De Praestigiis Daemonum et Incantationibus ac Venificiis", "Livre des esperitz", et al.

Características de la goecia

Se ha dicho al comienzo que la goecia tenía un carácter ceremonial, ritual y formal -esto último en el sentido de fórmulas a pronunciar de determinada manera y no otra, es decir, se trata de “pronunciar o realizar una fórmula sin defecto de forma”-, aquí no entra ninguna capacidad “extrasensorial”, “mediumnica” o “especial” de cualquier otro tipo similar del “magus”, solo entra su conocimiento de la materia que trate, su capacidad y … sus instrumentos -el básico, naturalmente, es el grimorio o su equivalente, es decir, allí donde se encuentren las fórmulas a realizar-.

El conjunto puede definirse como “litúrgico” porque en realidad es el mismo concepto el que se maneja -una fórmula ritualizada más o menos concreta, fija y estereotipada para establecer contacto con determinados entes, fuerzas o energías-. Entendemos que es ceremonial en el sentido de que contempla un conjunto de ritos o rituales, es ritual en el sentido de que hay ritos específicos para acciones específicas y es formal porque siempre se materializa -en el sentido de llevarse a cabo- a través de fórmulas realizadas “sin defecto de forma” -por lo cual la forma vale tanto o más que el fondo-. Las palabras “ceremonial” y “ritual” pueden ser sin mayor problemas sinónimas, pero aquí hacemos la distinción de lo ceremonial como el conjunto de ritos posibles, y reservamos “ritual” como el rito específico y concreto a realizar en cada caso, pero, en puridad, podría hacerse a la inversa, dejamos esa decisión al ánimo deconstructivo de cada cual.

 
Jorge Romero Gil

 
Bibliografía


Bodin, Jean:“Démonomanie des sorciers” -versión facsimil en mezcla de francés y latín del "De Praestigiis Daemonum" de Weyer-

Crowley, Aelister: “Goetia”

Crowley, Aelister: “Liber AL Vel Legis”

Dee, John: “La heptarquía mística”

Dee, John: “El jeroglífico monádico”

“Gran Grimorio del Papa Honorio”, publicado en Roma en 1760.

“Gran Grimorio o Dragón Rojo”, tr
aducción al español de la Edición de 1845 en francés editada por B. Renault

Iroe el Mago: “Clavicula Salomonis”, edición en castellano publicada en Amberes en 1721

Lavey, Anton Szandor,: “Biblia Satánica”, Ediciones Martínez Roca, 2008


MacGregor Mathers, Samuel Liddell: “Clave Mayor del rey Salomón”

MacGregor Mathers, Samuel Liddell: “El libro de la magia sagrada de Abramelin”, Editorial Kier, Buenos Aires, 1987.

MacGregor Mathers, Samuel Liddell: “El Grimorio de Armadel”

Spare, Austin Osman: “El libro del placer”, 1913 (edición en castellano de 2007)

Weyer, Johann: “Pseudomonarchia daemonum” -Apéndice del "De Praestigiis Daemonum", en latín y castellano-

domingo, 11 de marzo de 2012

Goetia. El Libro de los Espírirtus del Mal (VI)



Después de Purson prosiguen las descripciones de algunas características de supuestas potestades, sigamos, también, con ellas.
Ahora nos referiremos a Márax o Morax, Ipos, Aim o Aini o Halloryn y Naberius o Cerbero, nuevamente se observa que sus atributos no les hacen aparecer como maléficos sino que tal atribución lo es solo ontológica –es su única explicación-, explicación, por lo demás, escasamente explicativa o, cuando menos, que diluye esa maldad –por el propio hecho de ser intrínseca- y la convierte en discutible. Por enésima vez debe volverse a la idea –en el fondo ajena a la filosofía de fondo de los grimorios, no tanto a la aparente- de los “ángeles caídos” para hallar refugio explicativo.

Márax proporciona conocimientos científicos y aporta esos familiares –especies de “demonios mascota”- especializados en plantas y piedras preciosas, cosa que, seguramente, tiene su provecho se le representa de manera zoomórfica.

Ipos cuenta también con una apariencia zoomórfica, león, ganso y liebre son sus características, la cabeza de león representa fiereza pero nobleza, también valentía, no en vano patrocina la combinación de arrojo e ingenio.
Aim otorga ingenio lo que también va unido a la astucia de su parte reptilinea, su cuerpo es de hombre pero como Bael tiene tres cabezas, serpiente, ternera y humano, monta una serpiente y porta una tea que le permite generar destrucción.

Naberius o Cerbero, su aspecto es totalmente zoomórfico aunque no tiene nada que ver con el homonimo can de la mitología griega, su forma es la de una grulla negra, animal con un notable simbolismo, como Bael tiene la voz ronca y, nuevamente, lo que proporciona son beneficios –habilidad en ciencias oficios y artes-. A continuación vemos que nos dice de ellos el Goetia.

EL LIBRO DE LOS MALOS ESPÍRITUS
SHEMHAMPHORASH

21. MÁRAX (Morax en algunos códices). Gran Conde y Presidente. Aparece como un gran toro con rostro de hombre. Su oficio es proporcionar conocimiento sobre astronomía y todas las ciencias liberales. También proporciona buenos familiares que conocen las virtudes de las plantas y piedras preciosas. Gobierna 30 legiones. Éste es su sello que se usa como se ha indicado.



22. IPOS. Es un Conde y poderoso Príncipe y aparece en la forma de un ángel con cabeza de león, pies de ganso y cola de liebre. Conoce las cosas del presente, pasado y futuro. Hace a los hombres ingeniosos y arrojados. Gobierna 36 legiones. Su sello debe usarse en su invocación.



23. AIM. Llamado también Aini y Halloryn, fuerte Duque que aparece con un hermoso cuerpo de hombre pero con tres cabezas, la primera de serpiente, la segunda de un hombre con dos estrellas en la frente y la tercera de ternero. Monta sobre una serpiente y lleva una tea con la que causa gran destrucción. Da ingeniosidad en todas las formas y contesta en forma verdadera todas las cosas secretas que se le preguntan. Rige sobre 26 legiones de espíritus inferiores. Su sello se usa para la invocación.



24. NABERIUS. También llamado Cerbero, es un valiente Marqués que aparece en forma de una grulla negra que flota alrededor del círculo. Cuando habla lo hace con voz ronca. Proporciona habilidad en las artes y ciencias pero en especial en el arte de la retórica. Restablece dignidades y honores perdidos. Rige sobre 19 legiones de espíritus. Su sello debe usarse para su invocación.



Ahora presentamos la versión en inglés

THE BOOK OF EVIL SPIRITES

SHEMHAMPHORASH

(21.) MARAX. - The Twenty-first Spirit is Marax. He is a Great Earl and President. He appeareth like a great Bull with a Man’s face. His office is to make Men very knowing in Astronomy, and all other Liberal Sciences; also he can give good Familiars, and wise, knowing the virtues of Herbs and Stones which be precious. He governeth 30 Legions of Spirits, and his Seal is this, which must be made and worn as aforesaid, etc.

(22.) IPOS. - The Twenty-second Spirit is lpos. He is an Earl, and a Mighty Prince, and appeareth in the form of an Angel with a Lion's Head, and a Goose's Foot, and Hare's Tail. He knoweth all things Past, Present, and to Come. He maketh men witty and bold. He governeth 36 Legions of Spirits. His Seal is this, which thou shalt wear, etc,.

(23.) AIM. - The Twenty-third Spirit is Aim. He is a Great Strong Duke. He appeareth in the form of a very handsome Man in body, but with three Heads; the first, like a Serpent, the second like a Man having two Stars on his Forehead, the third like a Calf. He rideth on a Viper, carrying a Firebrand in his Hand, wherewith he setteth cities, castles, and great Places, on fire. He maketh thee witty in all manner of ways, and giveth true answers unto private matters. He governeth 26 Legions of Inferior Spirits; and his Seal is this, which wear thou as aforesaid, etc.

(24.) NABERIUS. - The Twenty-fourth Spirit is Naberius. He is a most valiant Marquis, and showeth in the form of a Black Crane, fluttering about the Circle, and when he speaketh it is with a hoarse voice. He maketh men cunning in all Arts and Sciences, but especially in the Art of Rhetoric. He restoreth lost Dignities and Honours. He governeth 19 Legions of Spirits. His Seal is this, which is to be worn, etc.



Jorge Romero Gil



Bibliografía

Goetia.Compiled and translated by S.L. MacGregor Mathers Editing and Additional Material by Aleister Crowley

MacGregor Mathers, S.L. y Crowley, A., Goecia. La Clave Menor del Rey Salomón. El Libro de los Espíritus, Editora y Distribuidora Yug, 1992.

Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid


sábado, 10 de marzo de 2012

Goetia. El Libro de los Espíritus del Mal (V)



Siguiendo con el Goetia y su exposición de los espíritus infernales nos encontramos tras Zepar a otras entidades, nos centraremos aquí en Botis, Bathin, Sallos y Purson, tal como los describen Samuel Lidell MacGregor Mathers y Aleister Crowley

Botis, Bathin, Sallos y Purson
Botis es Gran Presidente y Conde, Bathin es Duque, Sallos es Duque y Purson es un Gran Rey. De nuevo vemos un organigrama feudal de fondo, todos ellos andan ligados a un emperador –Lucifer-, lo hacen a pesar de ejercer un “imperium” propio y tener unas diferentes posiciones en un organigrama nobiliario estricto, pero eso es una pista de la época de composición de esta versión del grimorio: la Edad Moderna y, a lo sumo, la Baja Edad Media.

Vemos como la posición nobiliaria tiene poco que decir más allá de lo honorifico aunque el hecho en sí de la nobleza otorga cargos, en una jerarquía nobiliaria estricta Purson estaría por encima de Bathin y Sallos –duques- y no digamos ya de Botis –conde-, no es así, es más, Botis, que ostenta el título de conde, parece quedar por encima de sus colegas infernales a partir de la función: Gran Presidente.

Todos responden al monarca absoluto que es Lucifer –el Gran Emperador-, sin embargo aunque ya es monarca absoluto el propio título de emperador se concibe en la estructura de la pirámide feudal, de ahí la autonomía real de sus subordinados.

Estas transiciones y mezclas nos hablan, con toda seguridad de los vínculos del feudalismo del Antiguo Régimen, que se debate entre los privilegios feudales y el absolutismo monárquico, lo que concuerda con las fechas de “textos impresos” que maneja MacGregor Mathers, esto es el siglo XVIII o, como mucho el XVII EC.

La ambigüedad sobre la “maldad” de estos cuatro entes es total, ni una sola de sus características puede calificarse a priori de “malas”, luego no pueden ser malos por sus atributos o acciones –no especificadas- lo son meramente por el imaginario cristiano y porque se les califica de “malos espíritus” a partir de éste.


EL LIBRO DE LOS MALOS ESPIRITUS

SHEMHAMPHORAS


17. BOTIS. El Diecisieteavo Espíritu es Botis, Gran Presidente y Conde. Aparece al principio como horrible serpiente, después toma la forma humana al mandato del mago, tiene grandes dientes y dos cuernos. Lleva una espada filosa y puntiaguda en la mano. Dice todas las cosas del pasado y las del futuro y concilia amigos y enemigos. Rige sobre 60 legiones y su sello debe usarse en la forma indicada.





18. BATHIN. Duque fuerte y poderoso, aparece como un hombre fuerte y poderoso con cola de serpiente montando un caballo de color claro. Conoce las virtudes de las plantas y piedras preciosas y puede transportar a los hombres de un país a otro en un instante. Rige 30 legiones. Su sello debe usarse en la forma indicada.


19. SALLOS. Sallos o Saleos es un Duque grande y poderoso que aparece en la forma de un soldado montado en un cocodrilo, con corona ducal sobre su cabeza, pero apacible. Provoca el amor entre hombre y mujer. Gobierna 30 legiones. Éste es su sello.


20. PURSON. Gran Rey. Aparece en forma de un hombre con cabeza de león llevando una serpiente en la mano y montado en un oso. Llega precedido por muchas trompetas resonantes. Conoce todas las cosas ocultas, descubre los tesoros, y sabe todas las cosas pasadas, presentes y futuras. Puede tomar un cuerpo ya sea humano o aéreo y contesta todas las cosas terrestres y divinas y sobre la creación del mundo. Proporciona buenos "familiares" y gobierna 22 legiones pertenecientes parte al Coro de las Virtudes y parte al de los Tronos. Su sello debe usarse en la invocación.


A continuación la versión en inglés:

THE BOOK OF EVIL SPIRITS

SHEMHAMPHORASH


(17.) BOTIS. - The Seventeenth Spirit is Botis, a Great President, and an Earl. He appeareth at the first show in the form of an ugly Viper, then at the command of the Magician he putteth on a Human shape with Great Teeth, and two Horns, carrying a bright and sharp Sword in his hand. He telleth all things Past, and to Come, and reconcileth Friends and Foes. He ruleth over 60 Legions of Spirits, and this is his Seal, etc.

(18.) BATHIN. - The Eighteenth Spirit is Bathin. He is a Mighty and Strong Duke, and appeareth like a Strong Man with the tail of a Serpent, sitting upon a Pale Coloured Horse. He knoweth the Virtues of Herbs and Precious Stones, and can transport men suddenly from one country to another. He ruleth over 30 Legions of Spirits. His Seal is this which is to be worn as aforesaid.


(19.) SALLOS. - The Nineteenth Spirit is Sallos (or Saleos). He is a Great and Mighty Duke, and appeareth in the form of a gallant Soldier riding on a Crocodile, with a Ducal Crown on his head, but peaceably. He causeth the Love of Women to Men, and of Men to Women; and governeth 30 Legions of Spirits. His Seal is this, etc.


(20.) PURSON. - The Twentieth Spirit is Purson, a Great King. His appearance is comely, like a Man with a Lion’s face, carrying a cruel Viper in his hand, and riding upon a Bear. Going before him are many Trumpets sounding. He knoweth all things hidden, and can discover Treasure, and tell all things Past, Present, and to Come. He can take a Body either Human or Aërial, and answereth truly of all Earthly things both Secret and Divine, and of the Creation of the World. He bringeth forth good Familiars, and under his Government there be 22 Legions of Spirits, partly of the Order of Virtues and partly of the Order of Thrones. His Mark, Seal, or Character is this, unto the which he oweth obedience, and which thou shalt wear in time of action, etc.


Jorge Romero Gil

Bibliografía

Goetia.
Compiled and translated by S.L. MacGregor Mathers Editing and Additional Material by Aleister Crowley


MacGregor Mathers, S.L. y Crowley, A., Goecia. La Clave Menor del Rey Salomón. El Libro de los Espíritus, Editora y Distribuidora Yug, 1992.


Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid
 





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domingo, 5 de febrero de 2012

Las fuentes de la magia occidental



Algunas de las obras de Samuel Liddell MacGrebor Mathers, fundador de la “Golden Dawn” o “Aurora Dorada”, son, según declaración del propio autor, recopilaciones e interpretaciones a partir de diferentes fuentes que, en su mayor parte, él indica.

Una reconstrucción a partir de diversas fuentes

Sucede eso en el “Goetia” o la “La Clave Menor de Salomón” –también conocida por “Lemegeton”- y, también, con “La Clave Mayor de Salomón rey”.

Es decir, ambas obras son reconstrucciones siguiendo el criterio interpretativo de MacGregor Mathers -y, en el caso del "Goetia" de Aleister Crowley, que lo finalizó tras la muerte de MacGregor- de fuentes distintas, que no forman ningún “corpus” completo sino que su nexo de unión es un tema o, más bien, una referencia legendaria a una obra no menos legendaria supuestamente relacionada con el rey Salomón.

En el prefacio de “La Clave Mayor de Salomón rey” el mismo MacGregor Mathers ya indica que, tirando a largo, lo más parecido a “textos unitarios” en sus fuentes es algún que otro texto francés, cuya antigüedad no pasa del siglo XVII:

“La Clave del Rey Salomón, salvo por algunas copias incompletas y mutiladas publicadas en Francia en el siglo XVII, nunca ha sido publicada, sino que ha permanecido por siglos en manuscritos inaccesibles salvo para pocos investigadores afortunados, para quienes se abrieron los nichos más recónditos de las bibliotecas. Por esto me considero altamente honrado al ser el individuo que tuvo la fortuna de presentarla a la luz del día.”

(S.L. MacGregor Mathers, “La Clave Mayor de Salomón rey”, Londres, 1888)

Eso significa que, en puridad, no existe ninguna obra concreta u original que pueda considerarse, en sí misma, cualquiera de las dos claves del rey Salomón, sino diferentes obras basadas en una temática, que, muy probablemente, tiene un origen absolutamente mítico en cuanto a la relación de su supuesta autoría original.

La datación de las fuentes de la magia occidental


Es complicado alcanzar una definición que referir al concepto “magia occidental”, dado la variedad de sus componentes, tanto temporal como materialmente; los precedentes se remontan posiblemente a ciertos sincretismos entre ritos religiosos y creencias precristianas, con una fortísima influencia del cristianismo. Sino en cuanto a creencia sí en cuanto a su Universo y, sobre todo, al factor sociológico que imprime esa creencia y que podemos reducir al concepto “Cristiandad”, que comienza a generarse en la Alta Edad Media y se estabiliza y concreta durante el conjunto de la Edad Media o, lo que podríamos llamar, la “Edad Media plena”.

De ello se derivan todas las alusiones a figuras propias del cristianismo, desde Dios Padre hasta Lucifer, en los diferentes textos, más o menos, fragmentarios y, más o menos copiados.

Así no hay grimorio ni parte de grimorio que no incluya una invocación protectora a la divinidad cristiana, eso sí, curiosamente, puesta al servicio del “Magus”, de la misma manera que lo son los entes o poderes evocados. En ese sentido, podemos considerar a la magia occidental “estandarizada” de la Edad Media “magia cristiana”, pues su cosmovisión se funde con la cristiana –aunque sus finalidades sean diferentes-.

Esa fusión se produce en mayor medida cuanto más actual es el documento, por ejemplo, resultan menos "cristianos", menos claros y más intrigantes los conjuros que figuran en parte del “Codex Gigas”, que los fragmentos o versiones que tenemos de grimorios impresos o escritos del siglo XVI en adelante.

La conexión hebrea

Todo grimorio muestra –como se ha dicho, más cuanto más moderno es- una conexión con el cristianismo, pero no solo con él, cabe recordar que las dos reconstrucciones de MacGregor Mathers –la Clave Mayor y la Menor de Salomón-, se refieren a un monarca de Israel, notablemente legendario y con una curiosa fama, pues sin perder la santidad o el favor de la divinidad se le considera tan sabio que es capaz de manejar a su servicio “espíritus impuros” –en el cristianismo- o de difícil ubicación –como es el caso de los “genios” que figuran en el Corán, y que el Islam sitúa al servicio o bajo control del rey-.

Ese rastro es, sin duda más antiguo, y se remonta a una época –es el recuerdo mitificado de eso- en el que el reino de Israel disfrutó de cierta tolerancia religiosa, aceptando sin demasiados problemas la versión cananea de cultos mesopotámicos – a Baal o a Isthar/Astarte/Inanna-.

Por otra parte, sin tener nada de mágico pero sí de conocimiento iniciático, nos encontramos que justo es durante el siglo XIII cuando se alcanza, por la mística judía, el punto de plenitud de la cábala, con la elaboración del "Zohar", que viene a complementarse con el algo más antiguo "Sepher Yetzirah".

Desde la “magia occidental” o “magia cristiana” nunca ha acabado de entenderse que eso no era magia, sino una forma muy concreta de mística, a partir, curiosamente de un exhaustivo y particular empleo de la semántica, centrada básicamente en el análisis cabalístico de la Torá.

La magia occidental que aparece en los grimorios suele referirse a “manuscritos latinos traducidos del hebreo” y se inventa para ello fuentes de conexión imaginaria, con supuestos “magos” o “rabinos” hebreos que habrían traducido esos teóricos textos hebreos más antiguos al latín o cualquier otra lengua occidental, sin ir más lejos eso pasa con las dos claves de Salomón y otros grimorios.

Ese tipo de equivoco sigue presente en autores y recopiladores decimonónicos, importantes figuras dentro del ocultismo, especialmente sucede con Eliphas Levi; no nos atrevemos a decir si en figuras algo más modernas como Samuel Lidell MacGregor Mathers o Aleister Crowley sucede eso, uno y otro con mayor distancia del cristianismo como para ver, tal vez, lo espurio de la “conexión hebrea”.

No obstante, en sus reconstrucciones de esas recopilaciones mágicas respetarán las formulas encontradas, aunque, en ocasiones, se irán a buscar fuentes también teóricamente antiguas –aunque desprendidas de la relación con el cristianismo o el judaísmo-, como es patente en el caso de Crowley, su “thelema” y el “Libro de la Ley” y Egipto. 


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Anónimo, Clavícula Salomonis, Edición en castellano de 1721

Codex Gigas, Edición digital en formato pdf y, también, disponible online en el sitio web de la National Librery of Sweden

Crowley, Aleister, El Libro de la Ley

Goetia. Compiled and translated by S.L. MacGregor Mathers Editing and Additional Material by Aleister Crowley

Levi, E., Dogma y Ritual de la Alta Magia

MacGregor Matthers, S.L., La Clave Mayor de Salomón Rey.
 
MacGregor Matthers, S.L. y Crowley, A., Goecia. La Clave Menor del Rey Salomón. El Libro de los Espíritus, Editora y Distribuidora Yug, 1992.

Moshé, de León, El Zohar, Ediciones Obelisco, Barcelona (publicado hasta el volumen XII)

Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid.

The History of Codex Gigas, online en el sitio web de la National Librery of Sweden
 
 
 

viernes, 3 de febrero de 2012

El Diablo y la Corte Infernal



Durante más de dos mil años, en Occidente, se ha presentado y personificado a la quintaesencia del mal en "el Diablo", el enemigo por excelencia de la divinidad y de la humanidad. Todo lo negativo se achacaba a esa figura, ya no digamos aquello que presentaba difícil explicación.

En el inconsciente colectivo de Occidente, ha perdurado ese temor atávico. Aún hoy en día, hablar del Diablo genera un malestar difícilmente definible, al margen de una superstición de profundo arraigo y con elementos "jungianos".

De donde surge la figura del Diablo cristiano


Es preciso diferenciar entre la figura cristiana del Diablo y la de Satanás. No se trata de una figura judía tenga que ver con el judaísmo, en relación al papel y funciones adjudicadas. El ángel rebelde, como archienemigo de la divinidad, es figura cristiana no judía.

Es una apropiación sincrética, ese personaje puede haber sido tomado o bien del mazdeismo o zoroastrismo, o bien del gnosticismo. De donde se podían enfrentar un principio del bien y otro del mal, presentando este último como cosa totalmente externa o ajena a la deidad benéfica.

El problema de esta presentación, para el cristianismo, es que la dualidad no le conviene, así, coloca al "Maligno", un escalón por debajo de la deidad en poder. Lo cual deja sin explicar la cuestión de la permisión del mal por una divinidad buena, de esa cuestión nació la Teodicea.

Si Ahura Mazda tiene su Ahriman el Dios trino de los cristianos tiene enfrente su Lucifer, Satanás o, simplemente, “el Diablo”.

Esa dualidad también puede haber sido un vestigio de otras luchas, las que sostuvo el cristianismo con otro enconado enemigo: el gnosticismo. Que, también, presenta una dualidad entre el demiurgo -un “engañador”, característica propia del “Diablo”- y la divinidad “real” -el “auténtico” Dios, no su sombra o imitador-.

Dentro del judaísmo no encontramos tales entidades diabólicas, no lo es la serpiente que aparece en el Bereshit, no lo es Baal -que, en puridad, en los textos del Tanaj es el mayor oponente del D_os de Israel, aunque eso, la Arqueología, lo matiza y… mucho-, y no lo es Satanás, que no es otra cosa que una especie de fiscal al servicio de la divinidad. Papel que queda singularmente claro en el libro de Iyov -Iyov, especialmente capítulos 1 y 2-.

Los grimorios


Todo llamamiento a potestades infernales, se realiza previa invocación a la deidad y a sus superiores poderes y autoridad.

Quedando sujeto el demonio o diablo convocado al mago, a través de la autoridad superior de la divinidad o de su representante -no pocos grimorios se remiten a Sumos Pontífices Romanos-, de suerte que, en puridad, el mago es una clase “especial” de exorcista -como mínimo actúa cubierto por los mismos poderes protectores que un exorcista, que, a la vez, son los que le otorgan potestad sobre el invocado o evocado-.

Los grimorios utilizan la táctica del Marqués de Sade en “Justine” o “Los infortunios de la Virtud” –y en unas cuantas obras más-, que consiste en intentar aparentar formalmente que no se dice lo que se está diciendo, sino su contrario. Así, los grimorios, cuando hacen referencia a entidades infernales o bien es para convocarlas, teóricamente, bajo el dominio del Dios cristiano –en general, aunque muchas veces mezclándolo con diversas maneras de referirse a D_os-, o bien para mencionarlas, dar sus atributos y habilidades y decir, a continuación, que son maléficos y que no se les debe ni invocar ni evocar, por ejemplo, así sucede con las entidades que, supuestamente, el rey Salomón menciona a su hijo Roboam (según la Clavicula Salomonis):

Clavicula Salomonis

"Aun cuando no hayas de servirte jamás de las potencias infernales, quiero que conozcas los nombres de los principales espíritus del Averno, así como sus oficios, para que puedas con más acierto rechazarlos cuando te conviniere.

El Rey de los Infiernos se llama Lucifer, y le siguen en su categoría Belzebuth y Astaroth, llamados Príncipes de las Tinieblas.

Vienen después los Demonios Superiores subordinados a los tres que anteceden. Sus nombres son los siete siguientes: Lucífugo, Satanakia, Agaliaretph, Fleurety, Sargatanas, Nebirusy Masbakés.

He aquí los poderes y talentos que Lucifer ha concedido a cada uno de ellos.

Lucifogo, primer ministro infernal, tiene el poder sobre todas las riquezas y tesoros del mundo.

Satanakia, gran general, tiene el poder de someter a las mujeres a los deseos del hombre.

Agaliaretph, capitán general, sus poderes se extienden hasta descubrir los más impenetrables secretos y los misterios de la Magia Negra.

Fleurety, teniente general, tiene el poder de hacer cualquier clase de obra que se desee durante la noche, y hacer nevar, granizar, llover y formar horrible tempestad allí donde quiera.

Sargatanas, brigadier, enseña el secreto de hacerse invisible, y de transportar a las personas de un lugar a otro, por lejano que sea.

Nebirus, mariscal e inspector general, tiene el poder de dar mal a quien le acomode, y enseña el arte de adivinar el porvenir.

Masabakes, cantinera y concubina de los ejércitos infernales. Es el demonio de la perfidia, del amor mentiroso, de la vanidad, de la estafa y del robo.

Los siete demonios que acabo de nombrarte son los que gobiernan y dirigen todo el poder infernal, y tienen a sus órdenes infinitos ejércitos de espíritus inferiores, divididos y subdivididos en numerosas falanges, que son tratados como los más viles esclavos."


(Clavicula Salomonis, "Cuarta Puerta", edición de 1721)

Cambios temporales y cambios infernales

En el caso del ejemplo anterior, influye la fecha de edición de esa versión de la Clavicula, comienzos del siglo XVIII, en los cargos asociados a las potestades infernales. En grimorios más antiguos –o versiones más antiguas de la propia Clavicula-, los entes mencionados ostentan puestos de nobleza: duques, condes, barones, etc. Mientras los aquí expuestos son esencialmente militares (mariscal, brigadier, teniente general, capitán general, etc.).

Con la excepción de Lucifogo, que es primer ministro y encargado de tesorería, además también es una especie de “notario mayor del reino”, pues es él quién figura, como representante de la parte infernal, en todo pacto entre humanos y el Averno.

Siendo esos pactos formalmente semejantes a ceremonias de vasallaje en textos propiamente medievales y, en otros más modernos –de la misma época del aquí citado, por ejemplo- se asemejan más a un contrato. Digamos que de las formas jurídicas feudales se pasa al Derecho Civil, y es que los tiempos cambian, al parecer, en cualquiera de los mundos.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Anónimo, Clavícula Salomonis, Edición en castellano de 1721

Goetia. Compiled and translated by S.L. MacGregor Mathers Editing and Additional Material by Aleister Crowley

MacGregor Matthers, S.L. y Crowley, A., Goecia. La Clave Menor del Rey Salomón. El Libro de los Espíritus, Editora y Distribuidora Yug, 1992.

Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid.


Sade, Marqués de, Justine o Los Infortunios de la Virtud



lunes, 30 de enero de 2012

El Codex Gigas o La Biblia del Diablo



 La ciudad de Chrást fue fundada en la segunda mitad del siglo XIII, a partir de la aldea de Podlažice, surgida alrededor de un monasterio benedictino homónimo. El monasterio fue destruido, en el año 1421, por el ejército husita, en el transcurso de las guerras husitas, comenzadas en 1419 y terminadas en 1434.

En el monasterio se guardaba el Codex Gigas, tras la destrucción del mismo, el Codex se trasladó al monasterio de Braunau, siendo retirado de allí, en 1594, por el Sacro Emperador Rodolfo II, pasando a formar parte de sus colecciones particulares de objetos extraños. Durante la etapa de las Guerras Suecas -dentro de la Guerra de los Treinta años-, los suecos se hicieron con el Codex como parte del botín de guerra, en 1648, y, en calidad de tal lo llevaron a su país. Encontrándose en la actualidad en Uppsala, formando parte de los fondos de la Biblioteca Nacional de Suecia.

El Codex Gigas

El Codex Gigas ("gigas"por "gigante" o "grande"). Es un manuscrito en pergamino realizado a inicios del siglo XIII en Chequia, en concreto en  Bohemia, es posible -aunque dudoso- que en el monasterio benedictino de Podlažice. La hipótesis sobre este origen se basa en el propio Codex, en cuya primera página se menciona a la abadía benedictina en cuestión. Sucede que ésta nunca destacó por sus recursos, así que, en realidad, el monasterio de Podlažice pudo ser, simplemente, el primer lugar conocido dónde estuvo el Codex. Ahora bien, si el monasterio benedictino no lo escribió se ignora dónde pudo ser realizado.

El Codex Gigas es, sin duda alguna, un libro extraño, puede decirse incluso que muy extraño . Lo es por el misterio de su origen, por el contenido del mismo -variopinto y en algunos casos misterioso- y por las enormes dimensiones -en tamaño y extensión- de la obra. Bajo esas condiciones no es nada extraños que se trate de un “libro maldito”, que tiene su propia leyenda.

Esa  leyenda deriva de la rareza misma de la obra -su tamaño, sus contenidos, su propia y agitada historia- y del presunto (y probablemente legendario) autor de la misma, un monje llamado Hernan el Recluso. Dice la leyenda que Hernan el Recluso iba a ser emparedado como castigo a un crimen que había cometido. Para ser amnistiado por el abad el monje propuso crear una obra a mayor gloria del monasterio que contuviese la Biblia así como todo el conocimiento existente en el mundo...en una noche.

Como tal labor era imposible de ser realizada, el abad aceptó, y...Hernán el Recluso vendió su alma al Diablo para poder escribir en una sola noche la monumental obra -de hecho dice la leyenda que fue el propio "Maligno" quién la escribió-, eso sí, Satanás puso otra condición: que su imagen apareciese en una de las páginas. Teóricamente esa sería la imagen del Diablo que se encuentra en el folio 270 de la obra, y que mide unos noventa centímetros de alto.

Parece, además,  que es uno de los primeros libros en el que, dentro de un contexto religioso cristiano, se dibuja de manera tan explicita y en singular a Satanás, con toda la parafernalia que el cristianismo otorga al mismo: cuernos, garras, escamas, colmillos, una lengua bífida de color rojo, etc. Siendo esa imagen , por otra parte, pura y simplemente un retrato, no una representación del “Maligno” vencido o en algún episodio bíblico o religioso, es, sencillamente, un retrato o...un autorretrato si se debe hacer caso a la leyenda.

Un extraño contenido

El libro es singular en su conjunto. Primero por su volumen: 92 x 50,5 x 22 cm, por su peso: 75 kg y por su extensión: 624 páginas. Su contenido es como mínimo "raro", junto a cosas normales en una obra monástica de la época -como la Biblia, obras de San Isidoro de Sevilla, de Flavio Josefo o un tratado de medicina de Galeno entre otros- se encuentran contenidos "inquietantes": peculiares curas (con finalidad teóricamente medicinal), extrañas y antiguas historias, encantamientos y rituales, fórmulas mágicas, notas necrológicas, baste, como ejemplo, alguna de esas fórmulas, esta es la primera:

"Dino, salvaje eres en verdad y salvaje a través de y mediante. Para la ampliación de seres humanos a través de todos los miembros como un cordero vacuno en el hogar. Dino, has jurado y jurado falsamente 100 veces más. 100 veces más insanas permitidas, entró a través de todas las extremidades humanas. Tú no tienes el poder de tu lugar, pero deberás dormir como un cordero vacuno en el hombre, para ti has jurado bajo juramento y declaración jurada falsa en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y adjuré de la Palabra de Dios y los Santos Apóstoles, y yo le adjuré de Santa María, la Madre de Dios que te fuerza en el lugar otorgado por Dios a ti".

Y esta otra, no menos misteriosa, la segunda:

“Experimento con un muchacho a través de un robo que se percibe. Primero has de tener
una virgen, un niño sin tacha y ponerlo en una casa sombría, a su vez, la cara del chico ha de situarse hacia el oeste, y de pie, frente a él y hacia el este, se frota la cara  y los colores del chico  con gotas de aceite, colocar el pulgar a la llama de una vela y se recitan estos nombres en los clavos del chico. Afriel, Janiel, Janifriel. Yo te evoco de Alfa y Omega. De la vida Señor, gobernante del Cielo y la Tierra, que habéis de venir, y al mostraros este muchacho con los clavos no demoraros el cumplimiento de la promesa.

La mano derecha del Señor virtud . Y cuando has dicho usum [uso], cubrid la cabeza del muchacho, y si el niño ve a algún hombre le dirá a él, deja que tus compañeros vengan y que puedan matar la cabra montés y comer. Y entonces tú tendrás que pedir al muchacho, y él tú deseo te dará señalándote. Como en un sueño has de ver el robo que se ha cometido.

Estas cartas has de llevar en tu mano izquierda, contigo Adlgg tú, diciendo así. En nombre de Jach,
Adonai, Jachi, Aquí. Ezechi, Jos. En nombre de los santos ángeles Miguel Gabriel, Rafael. Yo les
conjuro por el Santo Nombres de Dios en este mundo. Entonces vosotros me mostraréis la verdad sobre este asunto. En su sueño trazado. Paulos. Zani. Mostradme en paz a mi este asunto. Por nuestro Señor Jesucristo Amén.

Hacer dos cartulinas, una para cada oído, mantener el otro en la mano izquierda Amén.”


También hay conjuros de invocación y forma cristiana pero... de extraña composición, como el siguiente presentado como remedio para las enfermedades:

Contra la enfermedad repentina

Puton purpuron +… + catulon estos nombres daréis en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo, que Dios Todopoderoso lo enviará a partir de esta enfermedad repentina. Santo,
santo, santo … KX K. El Omnipotente Padre Celestial os curará de la enfermedad.

Contra Fiebres

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, yo te conjuro einni de los siete resfriados,
hermanas que son, Una es llamada Ilia, 2 Restir, 3 Jogalia, 4 Suffogalia, 5 Affrica, 6 Ionea, 7 Ignea.

Yo os conjuro, resfriados, de cualquier nación que seáis, en el nombre del Padre, del hijo y del
Espíritu Santo,

Por la Natividad de Cristo,
por el Bautismo de Cristo,
por el ayuno de Cristo,
por la Pasión de Cristo,
por la Cruz de Cristo,
por el Entierro de Cristo,
por el Sepulcro de Cristo,
por la Resurrección de Cristo,
por la Ascensión de Cristo,
por Su sede Santo,
por los ángeles y los arcángeles,
por los poderes y principados,
por los querubines y Serafines
por la Santa María la Virgen Madre de Nuestro Señor Jesucristo
y por Juan el Bautista
y por los 4 evangelistas
y por los 12 Apóstoles
y por los 12 Profetas
y por los huesos de todos los santos que están en el Cielo y la Tierra,
por todas estas invocaciones yo conjuro que los resfriados de vosotros no tienen ni lugar ni poder
en este siervo de Dios pero regresa de donde viniste.

Amen. Amén.

La leyenda
 
Ciertamente lo anterior, y otros párrafos similares, intercalados en una obra que teóricamente recopila obras religiosas y clásicas -y no deja de ser algo extraño que en un manuscrito checo aparezcan las etimologías de San Isidoro, obras de Galeno y lo esencial de Flavio Josefo-, dan una ambientación al conjunto como mínimo turbadora. La obra, conlleva, pues, una aureola de libro maldito, recibiendo, también, el nombre de “La Biblia del Diablo” -que nada tiene que ver con la “Biblia Satánica” de Anton Szandor Lavey-.

Para acabar de redondear el misterio, resulta que el lugar dónde se ubicó el monasterio de  Podlažice, ha sido objeto de excavaciones arqueológicas y, algunos resultados de las mismas han dejado perplejos a los arqueólogos.

Se encontraron en el monasterio una extrañísima necropolis, con decenas de sepulturas de mujeres y niños enterrados...en un cementerio masculino de monjes benedictinos. La mayor parte de las tumbas están datadas en el siglo XIV, fecha en la que más auge tuvo el monasterio. Un par de los nichos con niños se localizaron en el claustro, dónde tenían acceso exclusivo los monjes.

Si ya de por sí la presencia de una necropolis “civil” en terreno monástico era una violación de la regla benedictina, el enterramiento en el claustro de dos niños aún lo es mayor.

Cómo no podía ser menos el aura de maldición y desgracia ha seguido al libro por dónde ha ido, asociando su presencia o bien a sucesos inexplicables o a desgracias bastante explicables -como la aparición de un brote de peste bubónica- pero que, inevitablemente, se añaden a la leyenda negra del libro maldito.

Historias de locura repentina y fantasmas lo acompañan, también, en su periplo por Suecia. La suerte y la desgracia acontece en todos los lugares, ocurre que cuando un lugar tiene un elemento que resulta chocante... resulta más atrayente relacionar esos hechos con ese elemento que... con la estadística y el cálculo de probabilidades.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Codex Gigas, Edición digital en formato pdf y, también, disponible online en el sitio web de la National Librery of Sweden

The History of Codex Gigas, online en el sitio web de la National Librery of Sweden



lunes, 16 de enero de 2012

Austin Osman Spare, la magia del Caos y los sigilos


 
La magia del Caos utiliza la técnica de los sigilos, ideada y descrita por Austin Osma Spare en su Zos Kia Cultus, que no es ajena ni a la Golden Dawn de Samuel Lidell MacGregor Mathers ni a la Astrum Argentum de Aleister Crowley.
 
En puridad, la magia del Caos, pese a que se reputa de manera relativamente reciente no lo es tanto, dado que por medio de Spare, se llega a Crowley y a MacGregor Mathers y, a través de ellos a la goecia, que deriva del término griego “goeteia” y que se refiere a la invocación y evocación de entes –identificarlo con brujería nos parece, al margen de simple, inexacto-.
 
Lo cual nos lleva a hundir esas raíces bastante más atrás, hacia la Edad Media, sin menospreciar, no obstante, las aportaciones originales posteriores, por ejemplo de los citados MacGregor Mathers, Crowley o Spare.
 
Orígenes medievales y modernos de la goecia
 
No obstante, retrotraerse más allá de la Edad Media parece altamente inadecuado. Si las raíces de las magia del Caos se deben buscar en la goecia, los textos de la goecia deben buscarse en los grimorios.
 
Esos textos son los que recogen los principios y los objetivos de la goecia, así como ciertas formulas para llevarlos a la práctica ¿a través de qué? Pues a través de los entes invocados o convocados o, aún, generados, al menos parcialmente –de hecho la magia del Caos juega a ese juego, digamos que al dar forma a ciertas supuestas energías, hasta cierto punto le es indiferente que sean fruto de la psique humana o “fuerzas naturales” externas a ésta pero susceptibles de ser utilizadas por ésta-.
 
Hay que indicar que los grimorios y la goecia que nos presentan ya vienen, en general, fuertemente influidos por el lenguaje y las formas de la Edad Moderna y, especialmente, de los siglos XVII y XVIII EC. Aunque muestran suficiente elementos para situar sus contenidos en un mundo medieval –con imaginario cristiano incluido- sus formas no son propias del Medioevo sino de la Edad Moderna, eso se refleja en todo texto impreso por mucho que se remitan a manuscritos a partir de los cuales, el impresor, dice haber realizado su labor.
 
Pero las formas y formulas puramente medievales presentan otro lenguaje y, además, suelen resultar más enigmáticas, por citar un ejemplo, eso sucede con el Codex Gigas, del cual se guarda el original en Estocolmo –aunque su procedencia es checa-, ese enorme libro es un manuscrito del siglo XII EC, y entre sus páginas aparecen –junto a libros clásicos, como las obras de Flavio Josefo, o religiosos, como la Biblia- formulas mágicas fragmentarias y misteriosas, las cuales dicen algo sobre su finalidad, pero de forma mucho más oscura que los textos de los grimorios, es igualmente poco claro que fuerzas se invocan como medio para obtener sus fines.
 
Austin Osman Spare
 
Austin Osman Spare fue pintor, escritor y ocultista, de las diferentes influencias que recibió posiblemente la que más huella dejó fue la de Aleister Crowley, de hecho, en el “Libro del Placer” de Spare se puede ver sin mayor problema la impronta del “Libro de la Ley” de Crowley.
 
Aquí tenemos un ejemplo claro en la definición que nos da Osman Spare del termino “Kia”:
 
“La libertad absoluta que siendo libre es lo bastante poderosa como para ser "realidad" y libre en cualquier momento: por tanto no es potencial o manifiesta (excepto en la forma de su posibilidad instantánea) a través de ideas de libertad ni "significados", sino a través del Ego libre para recibirla, a través de ser libre de ideas sobre ella y a través del no creer”
 
(Austin Osman Spare, “El libro del Placer”)
 
Spare practicaba también el dibujo automático, supuestamente inducido a ello por trance, digamos que sería una canalización pero en lugar del uso del lenguaje escrito se producía vía la obra pictórica.
 
Austin Osman Spare liga el agotamiento producido por la satisfacción de un deseo conseguido con la idea de “vacuidad”, es decir, una sensación de “vacio” como “plenitud” por alcanzar la meta propuesta. Esa sensación o ese estado de “vacio” sería la situación ideal para ser proclive a la sugestión del sigilo, en palabras de Spare:
 
“Agotamiento: Aquel estado de vacuidad traído al agotar un deseo por algún método de disipación cuando el estado de ánimo se corresponde con la naturaleza del deseo, esto es, cuando la mente está preocupada por la no satisfacción de tal deseo y busca alivio. Confiscando este estado de ánimo y viviendo, la vacuidad resultante es susceptible a la sutil sugestión del Sigil.”
 
(Austin Osman Spare, “El libro del Placer”)
 
En todo lo anterior se observa que Spare coloca como centro de todo el mecanismo o motor de su magia a la mente, es decir, la psique humana. De hecho los sigilos los concibe como creación humana, creación consciente, además, no algo externo que se “toca” y “reconoce” sino algo interno, intrínsecamente ligado a la naturaleza humana, y, la medida que pueda tener de inconsciente se remite a lo arquetípico y a lo ligado al inconsciente colectivo, lo cual, nuevamente, es puramente humano.
 
Spare habla de comunicación y lenguaje y de una tercera cosa: la creación por el lenguaje. En este caso plasma la creación en la construcción de sigilos, que serían la herramienta a utilizar para desencadenar el potencial de la magia del Caos. Pero ésta es siempre humana, al punto que cuando se habla de egregores o aethyrs se los considera elementos o elementales vinculados inexorablemente a la psique, son generados por ésta y sin ésta… no podrían manifestarse. Así todo aspecto simbólico es, también, un aspecto lingüístico, porque es mero signo dentro de un sistema de comunicación y manifestación, de representación humana.
Poco importa que esos elementos o elementales puedan usarse por ser evocados o invocados, digamos que no importa que estuviesen “ahí” o no, porque lo que los materializa es la intervención humana. Por poner un ejemplo, da igual que los materiales para construir una cabaña de madera sean naturales, el hecho es que la cabaña de manera no lo es, no habría cabaña de madera sin una mente humana que la hubiese diseñado y la hubiese definido.
 
Es pues a la capacidad humana a lo que se dirige Austin Osman Spare, también Aleister Crowley era consciente de eso y a eso se dirigía –pese a todas sus parafernalias, incluyendo el Aiwass de su thelema-; eso es algo más dudoso en el caso de Samuel L. MacGregor Mathers, éste buscaba recoger “gnosis” –en cuanto conocimiento- pero en su proceder parece indicarnos una creencia en elementos puramente externos a lo humano, aunque susceptibles de ser conocidos y, en su caso, utilizados por los humanos. Pero el “haz tu voluntad” que se deriva de Crowley y de Spare –y que es una declaración, un grito, puramente humano- no se deriva de Mathers. De hecho conocemos las contradicciones en las que se movía Samuel L. MacGregor Mathers, que incluía un intento de mantenerse en el cristianismo que, en el fondo, resulta bastante incompatible con cualquier forma de goecia incluyendo la magia del Caos –por el mismo motivo es incompatible con la goecia el satanismo, entre otras cosas porque éste es un reconocimiento de la validez de los esquemas cristianos, antagónicos a la filosofía de la goecia-.
 
La técnica de los sigilos
 
Los sigilos, tal como los concibe Spare, son un bucear en el subconsciente para extraer de ahí la capacidad creativa, en este caso volcada sobre la magia, que impulsada por la acción del deseo generará un artificio –el sigilo- que, a su vez, facilitará la consecución de ese deseo, que no es otra cosa que la voluntad del “magus”, en palabras de Spare:
 
“No somos el objeto mediante la percepción, sino convirtiéndonos en ella. Cerrar las pasarelas de los sentidos no sirve de ayuda (…)”
 
“La causa principal del genio es la realización o "Yo" a través de una emoción que permite asimilar como si fueras un rayo lo percibido. Esta emoción es inmoral en cuanto que permite la libre asociación de conocimiento sin contar con los accesorios de la creencia. Su condición es, por tanto, ignorancia de "Yo soy" y "Yo no soy", usando como creencia la confusión, perdida entre pensamientos. Su estado más excelente es el "Tampoco-Tampoco", el "Yo" libre o atmosférico.”
 
(Austin Osman Spare, “El libro del Placer”)
 
La creación del sigilo es cosa que Austin Osman Spare deja a iniciativa de cada cual, de hecho, en eso se basa la Magia del Caos, en aportaciones propias que, eso sí, pueden ser compartidas, digamos que el sigilo de otro puede servir de vehículo a un tercero, aunque no sea preciso instituir rituales o formulas fijas.

“Por tanto la creencia, para ser verdadera, ha de ser orgánica y subconsciente. El deseo de grandeza sólo puede volverse orgánico en un momento de vacuidad, dándole una forma (Sígil) (…)”

“Los sígiles son el método para guiar y unir la creencia parcialmente libre con un deseo orgánico; son su transporte y retención, que funcionan hasta que su propósito sea servido en el yo de la subconsciencia, y son también su método de reencarnación en el Ego. Ciertamente, todo pensamiento puede ser expresado mediante su relación con una forma. Los Sígiles son monogramas del pensamiento”

(Austin Osman Spare, “El libro del Placer”)

Esto último, la idea de “monogramas del pensamiento”, ligan claramente el sigilo con la fuerza que los desencadena y que, a su vez, desencadenan, esto es, la mente humana. Un monograma es una abreviatura que sella, y un sello es algo que sirve tanto para mantener ligado o cerrado algo como para autorizar al que lo usa a algo, por ejemplo, a desligar lo sellado. En ese sentido, los “monogramas del pensamiento” tendrían una doble función y capacidad: la de abrir y cerrar y hacerlo con autoridad.

Hay que tener en cuenta que Spare habla de una praxis –que funcione o no es otro tema-, una praxis totalmente ajena a cualquier fe depositada en ella, eso es algo que, también, liga a la magia del Caos con la goecia, es otro elemento conceptual que muestra esas relaciones.

Los sigilos y la Magia del Caos


Los sigilos pueden ser visuales, empleando para ello la escritura, los símbolos o lo pictórico –a partir del dibujo automático.

También se pueden construir de manera sonora, el procedimiento es el mismo que la escritura pero empleando la palabra verbalmente en lugar de escrita.

La forma de generar un sigilo escrito o sonoro es la siguiente:

Primero se expresa lo que se desea conseguir, por ejemplo, “deseo oro”. A continuación se borran las letras repetidas, quedaría lo siguiente: “desor”. El tercer paso es generar un dibujo esquemático –a criterio del autor del sigilo- a partir de esas letras restantes. Ese sería el sigilo escrito.

El sonoro consiste en lo mismo salvo que con las letras obtenidas –en el ejemplo “desor”- se debe formar una frase o palabra alterando el orden, en el primer caso podría ser “or des”, en el segundo “rodes”.

A partir de esos pasos básicos todo se vuelve arbitrario, aleatorio o instintivo, recordemos que por una parte se trata de un proceso caótico, luego, desde un aparente orden inicial se alcanza un desorden final, además azaroso, luego caótico. Esa arbitrariedad es la que ligará, supuestamente, al sigilo creado con el subconsciente, que, teóricamente, dotará de contenido, de mensaje oculto, al vehículo generado por el caos.

Digamos que el resultado final es un caos ordenado en el que, eso sí, influirá el elemento azar de manera notable.

Por eso, en general, todo ritual o convocación formulada desde la magia del Caos va acompañado de ciertas advertencias por parte de quién lo elaboró, en el sentido de lo imprevisible de algunas consecuencias de su uso, digamos que viene a ser como las advertencias sobre los “efectos secundarios” que figuran en los folletos de uso de algunos medicamentos.

Una de las cosas más curiosas en el empleo de sigilos es la voluntad consciente de mover el subconsciente a la superficie y, de ahí, volver a sumergir lo surgido a su estado original –subconsciente-. Así se indica que una vez llevado a cabo el proceso de creación de un sigilo éste, una vez utilizado, sea “olvidado” por quién lo empleó. La expresión concreta de esta fase es la de “fase de proscripción”, en ella se desterrará de lo consciente tanto lo buceado en lo subconsciente como el instrumento empleado –el sigilo- para ese “buceo”, para ello se aconseja destruir el soporte dónde se haya generado el sigilo –un papel, un lienzo, un registro sonoro…- y ayudar a “desterrarlo” de la mente mediante la risa.

Ciertamente eso puede provocar escenas curiosas, sin ir más lejos, para un observador exterior el que prorrumpe en carcajadas puede parecer alguien que se ríe de lo que acaba de hacer, de sí mismo o… meramente un loco. En puridad ninguna de las tres circunstancias es descartable, ni tampoco que concurran las tres a la vez, como puede suceder que no concurra ninguna.

En cualquier caso la magia del Caos no descarta lo paradójico ni aún lo contradictorio, por el contrario los hace ejes de su pensamiento ¿no es acaso paradójico un pensamiento pensado para ser olvidado? El siguiente fragmento de “El libro del Placer”, de Austin Osman Spare, parece escenificar esa acción que se revela a la par inacción:

“Tumbado perezosamente sobre tu espalda, el cuerpo expresando la condición del bostezo, suspirando mientras concibes mediante tu sonrisa, esa es la idea de la postura. Olvidando el tiempo y con él aquellas cosas que fueron esenciales; reflejando su falta de sentido, el momento está más allá del tiempo y su virtud ha acontecido.”


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Biedermann, H., Diccionario de símbolos, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1996

Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid.

Spare, Austin Osman,
El Libro del Placer