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domingo, 15 de enero de 2012

Las profecías y multiprofecías: paralelismos y autocumplimientos




En las profecías encontramos ciertos aspectos comunes a la “lectura en frío” y técnicas “ad hoc” respecto a la videncia. Así la profecía se mantendrá en la ambigüedad y hasta en la oscuridad en sus aspectos futuribles, dará datos concretos y exactos en relación al pasado -de quién realiza la profecía, tampoco es muy difícil puesto que ya los conocerá- y datos conocidos en relación al presente -respecto al momento que se realiza la profecía-.

Los datos de “presente” en realidad son los más “peligrosos” puesto que...s u futuro inmediato es variable. Lo cual vuelve a abundar en la necesidad de ambigüedad y “oscurecer” algo esos datos, digamos que ofreciéndolos de manera que sean reconocibles pero “camuflándolos” lo suficientemente para que en caso de evolución de los acontecimientos inmediatos desfavorable a la finalidad de lo profetizado esto quede disimulado.
 
Retroprofecías

Pese a que pueda parecer lo contrario la utilización de datos pasados -que en sí mismos conforman una “retroprofecía”- ya conocidos puede conllevar sus riesgos para el “profeta”, así imaginemos que uno ya conoce el dato de determinada catástrofe, lo ofrece como “hito de confirmación” respecto a la facilitación de cierto “autocumplimiento profético” y eso lo vincula a una profecía de futuro... pasa el tiempo y ésta no se cumple, en ese caso el “dato pasado” que era “prueba de autocumplimiento” se va convirtiendo en “prueba de cargo” de... no cumplimiento.
 
Imaginemos así, por ejemplo, el vincular la destrucción -ya conocida en el momento de la realización de la profecía- de determinado templo con el “fin de los tiempos” -el fin del mundo-, sucede que... pasan los lustros, los decenios, los siglos, los milenios y... la Tierra sigue girando. Bien, en ese caso, el “hito de confirmación” -tramposo en sí mismo, evidentemente- se convierte en “prueba de cargo” en contra del cumplimiento del vaticinio en cuestión. Así que... los datos en pasado pese a lo que pueda parecer a primera vista pueden resultar hasta peligrosos para la “fiabilidad” de la profecía, hay que tener cuidado como se manejan.
 
No obstante, son “peligrosos” para la “estabilidad profética” de cara al futuro, en el presente de quién realiza la profecía no lo son tanto, a fin de cuentas en ese presente... aún no existe ningún futuro que pueda confirmar o desmentir nada.
 
Profecías a futuro

Los “datos de futuro” estricto son los más tranquilos para el “profeta”, especialmente si elude vincularlos abiertamente a elementos de pasado en cuanto “hito de confirmación” y de “autocumplimiento” profético.
En ese sentido, aquí el recurso ha de ser el oscurantismo, la ambigüedad, el símbolo y la pretendida clave, pero, sobre todo, lo que ayuda a la “profecía” y al “profeta” son los dos primeros.
 
De esa manera, cualquier interpretación “a futuro” será factible, incluida la de difuminar plazos si se han dado, por ejemplo, a partir de subdivisiones y de decir que tal o cual subdivisión del “plazo temporal” dado aún no se ha producido porque no se ha especificado cuando se producirá. Y aunque esto no sea necesariamente exacto respecto al momento que se realizó la profecía, sus exégetas y partidarios posteriores siempre podrán recurrir a tal expediente para... remitir a un futuro el cumplimiento de tal plazo, con eso entramos en el “maravilloso reino de la multiprofecía”, que lo es, sobre todo, de los exégetas favorables posteriores más que del propio “profeta”.
 
La “multiprofecía”

En sentido estricto el recurso a la “multiprofecía” es algo que utilizan los interpretes favorables a la veracidad de tal o cual profecía o vaticinio a posteriori de efectuada la profecía.
 
Ningún “profeta” utiliza la “multiprofecía” en su presente, eso lo harán quienes quieran utilizar esa profecía en tiempo futuro -es decir, posterior a efectuada la misma- para sus propios fines -coincidan o no con los del “profeta” cuando ejecutó la predicción-.

Es, por tanto, un recurso de interpretación más que de ejecución de la profecía -lo llevarán adelante más los exégetas de la profecía que el “profeta” que la realizó en su día-.

La “multiprofecía” es, por su propia naturaleza, un “recurso-trampa”, digamos que juega con “cartas marcadas” en el sentido de favorecer, nuevamente, un resultado “ad hoc”. En este caso favorable a la interpretación que “a posteriori” desea darse al vaticinio efectuado, algo de ese mecanismo se ha mostrado cuando se ha hablado de la “difuminación temporal” para desvincular determinadas “profecías” de recursos de “autocumplimiento” una vez que estos pasan a clamar... respecto al “no cumplimiento”.
 
No tan sólo se recurre a este método para justificar “fallos de temporización” -los plazos no cumplidos ya mencionados, por ejemplo-, sino para desligar lo profetizado de acontecimientos que o bien ya han acaecido -nuevamente aparece aquí el “recurso de autocumplimiento”- o bien no tienen relación -más bien juegan en contra- con lo que el interprete de la profecía tiene por finalidad a la hora de utilizar la profecía.

En realidad la “multiprofecía” completa o cierra un círculo, mediante el cual quién o quienes la plantean dan confirmación “ad hoc” a su interpretación recurriendo a una falacia retórica -una variante de la falacia “ad ignorantiam”-: dado que algo no se puede demostrar que no ha sucedido eso “demuestra” que sucederá, eso incluso... aún demostrando que no ha sucedido lo que pretendidamente había de suceder o que ha sucedido otra cosa: la multiprofecía -al ser “múltiple”- remitirá siempre a un futurible indeterminado y... a acontecimientos indeterminados o distintos a los determinados en origen. Con lo cual -y por medio de un mecanismo de falta de garantías- se “garantizará” siempre el cumplimiento de lo profetizado.

Al igual que en el caso de los videntes “cara a cara” aquí es importante la necesidad, la necesidad del público al que va dirigida la profecía jugará a favor del profeta que la efectuó o de sus interpretes posteriores, y si a la necesidad se une la credulidad pues... miel sobre hojuelas.
 
Ejemplos de mecanismos de confirmación
 
Tenemos ejemplos de mecanismos de retroprofecía y multiprofecía en numerosas interpretaciones de textos bíblicos o tanájicos.
 
Así sucede reiteradamente en los evangelios canónicos y el asunto de la supuesta “predicción” de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén y el fin del mundo, lo primero es un “hito de confirmación pasado”, aunque también pudiera ser un recurso literario bastante usual en la apocalíptica hebrea tras la destrucción del Primer Templo, lo segundo resulta evidente que no ha sucedido y… que no sucedió cuando esos textos presuntamente anunciaban.
 
Pero buena parte de la “interpretatio christiana” quiere ver en lo primero un “hito de confirmación” real –cuando o es un mecanismo de “retroprofecía” o una metáfora literaria-, a su vez, en lo segundo recurren a la “multiprofecía” y tratan de desvincularlo de lo primero, afirmando que se trata de dos vaticinios diferentes respecto a tiempos diferentes, cuando nada hay en el propio texto que así lo indique.
 
Lo mismo hace esa “interpretatio christiana” cuando quiere reutilizar textos tanájicos convirtiéndolos en veterotestamentarios y explicándolos en función de una doctrina que les es ajena. Sucede en el famoso pasaje de Ieshaiau /Isaías 7:14, dónde hacen varias cosas, la primera alterar el texto y la segunda –dada la explicación contraria que ofrece el propio texto- remitirse a un mecanismo de “multiprofecía” a cumplirse en tiempo futuro.
 
El Libro de Daniyyel /Daniel es también otra obra objeto y sujeto de esos mecanismos, ya en la autoría original –que no es de tiempos babilónicos sino de los macabeos- se utiliza un mecanismo de retroprofecía como “hito de confirmación” y una profecía a futuro más ambigua, la conciencia de eso existía cuando se compiló el canon del Tanaj, por eso el Libro de Daniyyel /Daniel estuvo cerca de no ser incluido en el mismo y, finalmente, se introdujo solo entre los Ketuvim (“Escritos”) y no entre los Nevi’im (“Profetas”). Bien, en la interpretación cristiana a eso se une un cambio del supuesto profético y una acción de multiprofecía, que se complementa con ciertos retoques del texto –al estilo de los realizados con Ieshaiau /Isaías- para presentar nuevos “hitos de confirmación” y que cuadren cierta temporización precisa para la “interpretatio christiana”.
 
Dentro de los escritos neotestamentarios la profecía por excelencia es el Apocalipsis de Juan, nuevamente nos encontramos aquí con alusiones al fin de los tiempos y el fin del mundo. Aquí se trata de una profecía a futuro cubierta por la ambigüedad total y el uso abundante de un lenguaje simbólico del cual a veces se ofrece algunas claves y en otras no –o no ser ven a simple vistas-, entre esas claves el uso de la metáfora no es desconocido, así las referencias a “Babilonia” tiene todos los números –o muchos- de serlo a Roma, eso funcionaría como una referencia concreta en el tiempo presente del escrito pero en relación a la profecía a futuro. 

Por lo demás el propio texto fue retocado para buscar, en su momento, una retroprofecía, así, en origen, el famoso “número del nombre de la Bestia” no era el 666 sino el 616, existiendo evidencia documental directa de esto - Oxyrhynchus Papyri LVI 4499-, así como evidencia indirecta en la patrística cuando algún autor –Ireneo de Lyon- afirma que en principio se dijo el 616 pero que esto obedecía a un error. Todo apunta a que la modificación se produjo para intentar “identificar” a la “Bestia” con el emperador Nerón o, tal vez, con Domiciano, dado que la suma resultante del nombre completo de ambos –recordemos que tanto la numeración como la judía utilizaban las letras como signos numéricos- es “666”.

 
Jorge Romero Gil

 
Bibliografía
 
Alonso, J., Daniel, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), 1971

Avila Barey, H.L,  Introducción a la metodología de la investigación

Biblia de Jerusalén, Edición en castellano de 1976.

Delcor, M., Le livre de Daniel, Ed. Gabalda, París, 1971.

Galbiati, G.: Il libro di Daniele, Ed. Battista, Roma.

Kerlinger, F,  Investigación del Comportamiento. Técnicas y Metodología, 2ª. ed., Ed. Interamericana, México, 1983.

Koyré, A., Estudios de Historia del Pensamiento Científico. 6ª. ed., Siglo veintiuno editores, Madrid-México, 1984.

Lewes, P., A Key to Christian Origins, Watts & Co., Londres, 1932

McGuijan, F. J.: Psicología Experimental, 6ª. ed., Ed. Prentice-Hall, 1996.

Tanaj, versión derivada de” Westminister Leningrad Codex”  del “the Westminister Hebrew Institute”





jueves, 5 de enero de 2012

El Evangelio de los Vampiros




No hace demasiado realicé una referencia sobre uno de esos libros de ficción cuya leyenda salta, en algunas mentes, a situarlo en la realidad, me refiero al Libro de Nod también conocido como la Biblia de los vampiros.

Pese a que se conoce sobradamente a sus autores, la contemporaneidad de estos, la fecha de redacción de la obra -1997- y el contexto en el cual se redactó –un juego de rol- hay quién pretende que se basa en la revelación de “secretos arcanos” y no en la imaginación de sus autores.

Fenómeno similar ocurre con el Necronomicon, libro jamás escrito y creado por la fantasía de un notable autor, H. P. Lovecraft, se sabe hasta los orígenes de la idea y del nombre de su supuesto primer autor, todo ello lo explicó Lovecraft, pues bien, se han llegado a escribir “necronomicones” diversos a partir de las pinceladas que dejó Lovecraft y añadiendo nuevas dosis de fantasía de los “recopiladores”.

Quienes postulan la existencia “real” del Necronomicon vienen a afirmar –sin ningún fundamento, pero con aplomo digno de envidia- que Lovecraft ocultó un saber arcano bajo una serie de novelas que, en el fondo, no eran ficción sino la forma de transmitir ese conocimiento.

El libro de Nod y el Necronomicon son dos ejemplos –en mi opinión fascinantes- de cómo se elabora un mito que, por lo demás, ignoramos si llegará a sumarse o no como arquetipo al inconsciente colectivo.

El Evangelio de los Vampiros

Al hilo de lo anterior quisiera tratar de otra obra que circula y va adquiriendo cierta notoriedad. En este caso se ampara, además, en un cierto anonimato por lo que hace a su autoría, no obstante, hay más que suficientes indicadores de la modernidad de la misma. Me refiero al llamado Evangelio de los Vampiros, que viene a complementarse con el Libro de Nod y cuyo estilo denota una imitación expresa de textos bíblicos… de traducción moderna –o relativamente moderna-.

La primera parte del “estudio introductorio” de El Evangelio de los Vampiros

No obstante, es ya desde su pretendido “estudio introductorio” donde puede observarse la condición de obra de ficción del Evangelio de los vampiros, echemos un vistazo a los “datos concretos” que allí se ofrecen junto a una cronología.

Esa cronología comienza como sigue:

“–7000 a.C. Dissaor escribe ‘El Evangelio de los Vampiros’.
–3000a.C. Naqada II, rey de Egipto, manda copiar ‘El Evangelio de los Vampiros’, bajo el título de ‘El crepúsculo y la oscuridad’.
–1270 a.C. Ramsés II obsequia al rey hitita Khattushili una copia de ‘El crepúsculo y la oscuridad’ al firmar con él un tratado de paz.
–334 a.C. Alejandro el Grande se lleva de Persia ‘El crepúsculo y la oscuridad’, que es traducido al griego y mantenido en secreto. Sería destruido en el incendio de la Biblioteca de Alejandría.”

Bien, evitaremos los personajes de ficción como “Dissaor” y nos centraremos en ciertos pretendidos datos, el primero es la referencia a “Naqada II”, veamos, no hay ningún faraón llamado “Naqada II”, lo que sí hay es un período del predinástico egipcio –anterior, por tanto, a la monarquía de la doble corona- conocido como “Naqada II” o “Nagada II”, también se le llama “Gerzeense” o “Gerzense”, define a ese período un tipo de cerámica específica, ciertos signos precursores de los jeroglíficos y... poco más. Cronológicamente se sitúa del 3500 al 3200 aEC.

Ni existió ningún faraón llamado “Naqada II” ni tan siquiera, en el período “Naqada II”, hay nada que se asemeje a un “corpus” escrito, mucho menos una obra entera, aún menos algo parecido al “Evangelio de los vampiros

La alusión a Ramsés II, nuestro bromista autor del “estudio introductorio” modifica lo que es un conocido tratado de no agresión –el primero de su estilo registrado por la Historia- entre las potencias egipcia e hitita, firmado tras el empate técnico que significó el resultado de la batalla de Qadesh –detalladamente narrada por los egipcios- y le añade su obra vampírica.

Ramsés II no envió al rey hitita Khattushili una copia de ningún “El crepúsculo y la oscuridad”, el tratado se selló de otra manera: con un intercambio de princesas reales. Por lo demás el tratado no es de 1270 aEC sino de 1285 aEC, y la princesa hitita que se envió a Ramsés fue enviada en 1256 aEC.

En cuanto al 334 aEC –por fin se acierta en una fecha- lo que sucede ese año es que se inicia la guerra entre Alejandro Magno y Dario III Codomano, digamos que difícilmente podía obtener nada el monarca macedonio en esa fecha de un enemigo al cual no había derrotado. La conquista del Imperio Persa no se produce hasta el 331-330 aEC. Desde luego, no existe el menor rastro en ninguna fuente de nuestro texto vampírico.

La segunda parte del “estudio introductorio” de El Evangelio de los Vampiros

Pero la inventiva de nuestros amigos continúa:

“–1054 d.C. Miguel Cerulario, enviado romano, posee una copia del libro, ya bajo el título ‘De profundis clamavi ad té’; en el mismo año, los legados del Papa dirigidos por Humberto de Moyenmoutier, cardenal de Silva Cándida, depositan en el altar de Santa Sofía de Constantinopla una bula de excomunión en su contra.
–1312. Los Templarios dan al libro su verdadero título: ‘El Evangelio de los Vampiros’. Al ser disuelta la orden por Clemente V, los Templarios son torturados y quemados vivos, sin revelar el paradero de este libro y del ‘Speculum aeternum’, el más importante libro de la oscuridad.
–1601. La cronología del Evangelio y el Speculum se unen: en la Nueva España, el Tribunal del Santo Oficio confisca ambos libros de la biblioteca del ocultista Fernando de Vilanova, quien es enviado a la hoguera.”

Bueno, Miguel Cerulario puede ser calificado de “romano” dado que era súbdito del emperador de Constantinopla, sucede que el cargo de Cerulario era eclesial, en concreto el de Patriarca Ecuménico de Constantinopla. Y en 1054 EC lo que se produce es el cisma del “filioque”, ligera disputa entre el Patriarca de Constantinopla y el Pontífice Romano no por nada vampírico sino por un tema “pneúmatico” –sobre la procedencia del “Pneuma”, más conocido por “Espíritu Santo”-, todo gira alrededor de si el Espíritu procede solo del Padre o “del Padre y del Hijo”, Cerulario se ceñía a lo primero –que era lo ortodoxo- y rechazaba lo segundo –que era lo innovador. Y, sí, se producen excomuniones… mutuas:  los legados pontificios excomulgan a Cerulario y Cerulario excomulga a estos, pero… por el “filioque” no por ningún vampiro, aquí un fragmento del documento de excomunión decretado por Miguel Cerulario contra De Silva y sus colegas de delegación:

“El demonio pérfido e impío, no ha tenido bastante con los males que ha procurado. Por eso, con innumerables fraudes ha engañado al género humano antes de la venida del Señor y también después, continúa enredando a aquellos que le creen... Así pues, en estos días, unos hombres impíos y execrables, hombres venidos de las tinieblas, han llegado a esta ciudad conservada por Dios, desde la cual, como de un manantial, brotan las fuentes de la ortodoxia. Estos hombres, como el rayo, como un vendaval, como granizo han querido pervertir la recta razón con la confusión de los dogmas.

Nos han herido a nosotros, los ortodoxos, acusándonos entre otras cosas de que no nos afeitamos la barba como ellos, que no nos separamos de los presbíteros casados, antes bien recibimos la comunión con ellos. Además nos acusan porque no adulteramos, como ellos, el sacrosanto símbolo [de la fe] y no decimos, como ellos, que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo... De hecho, [ellos] afirman que el Espíritu procede no del Padre solamente, sino también del Hijo [Filioque] sin haber podido sin embargo recabar esta voz de los evangelistas, o derivar este dogma blasfemo de algún sínodo ecuménico...”

Eso es el principio del documento de excomunión emitido por Miguel Cerulario y confirmado, en julio de 1054, por un sínodo y por el propio emperador de Constantinopla, los excomulgados son los enviados papales Humberto de Silva Candida, Federico de Lorena y Pedro de Amalfi, y significó el comienzo de un cisma entre la Iglesia griega y romana que aún perdura, como se puede observar… una discusión bizantina, no una vampírica.

En cuanto a los Templarios… nchssst, aquí nuestro imaginativo autor del guión patina un poco en las fechas, el proceso al Temple comienza el 13 de octubre de 1307 EC, lo orquesta el rey de Francia Felipe el Hermoso, sus motivos eran bien sencillos: saldar sus deudas por la vía de eliminar a sus acreedores. 

Dificilmente en fecha tan tardía como el año de 1312 el Temple –disuelto- podía dar título a nada. Por lo demás en las actas del proceso llevado por los juristas del rey de Francia –en colaboración con los dominicos- hay alusión a múltiples extravagancias –muchas de ellas groseras calumnias- pero… nada relacionado con el vampirismo –justo eso no se les ocurrió a los propagandistas del monarca francés-

El dato de 1601 ya remite a la ficción directa no hay ninguna referencia en parte alguna a un ocultista de comienzos del siglo XVII llamado Fernando de Vilanova, ni en el virreinato de Nueva España –esencialmente el actual México- ni en ninguna parte. Desde este punto el “estudio introductorio” se desarrolla ya, puramente, como… el guión o estructura de ambientación de un juego de rol –por ejemplo-. En los 242 años que funcionó la Inquisición o el Santo Oficio en el virreinato se calculan 51 penas de muerte (ver estudio de Luis González Obregón La Inquisición y la Independencia en el Siglo XVII) ningún proceso a ningún Fernando de Vilanova, cero referencias a algo llamado Speculum aeternum o El Evangelio de los Vampiros.

La tercera parte del “estudio introductorio” de El Evangelio de los Vampiros

El resto del “estudio” y la “cronología” previa al texto de El Evangelio de los Vampiros en sí es la que sigue:

“–1967. Excavaciones ‘piratas’ en las ruinas de Tchatal Hüyük, en Turquía, encuentran unas tablillas de barro que, en escritura cuneiforme, contienen ‘El Apocalipsis de los Vampiros’, que forma parte del Evangelio, con una antigüedad de siete mil años a.C.
–1981. ‘El Apocalipsis de los Vampiros’ es adquirido por Yamil AI–Salam, quien lo pierde en una apuesta.
–1996. Dissaor decide difundir El Evangelio de Los Vampiros a los seres oscuros”

Bien, como se ha indicado esto ya es puramente ficción en su totalidad, ya no se juega aquí con personajes, instituciones o fechas significativas de ningún tipo.

Si acaso el único exceptis excipiendis a señalar es Çatal Hüyük, verdadero yacimiento arqueológico de extraordinaria importancia que nos habla del último paleolítico y los albores del neolítico, desde luego no existe ni en el yacimiento ni en el período del mismo –aproximadamente entre el 6600 y el 5600 aEC- rastro alguno de escritura, ni cuneiforme ni de ningún tipo, la escritura cuneiforme no aparece hasta… Por lo demás las excavaciones de Çatal Hüyük se clausuran en 1965 y no se reemprenden hasta 1993. ¡Ah! la escritura cuneiforme más antigua conocida está escrita en sumerio y data del IV milenio aEC, digamos que es unos cuantos miles de años posterior a Çatal Hüyuk.

Se ha dicho que no quedaban ya fechas significativas en nuestra “cronología”, históricamente hablando es cierto, pero desde nuestra particular exploración sobre el imaginario mundo de los vampiros y el fascinante mundo de la creación de mitos y leyendas sí queda una, la final, el año 1996 ¿Por qué? Bueno, pues porqué en 1997 nace el juego de rol "world of Darkness", y con él el Libro de Nod, obra de Sam Chupp y David D. Gragert , en la que también intervino Andrew Greenberg .


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Asimov, Isaac.: Constantinopla, Alianza Editorial, Madrid, 1982

Biblia de Jerusalén, edición de 1976

Cruz, M., El Evangelio de los Vampiros (recopilación completa)

Chupp, S. y  Gragert, D., D.: El libro de Nod, Ediciones La Factoría de Ideas.

González Obregón, L., La Inquisición y la Independencia en el Siglo XVII

Graves, R., y Patai, R., Los mitos hebreos, Editorial Losada, Buenos Aires, 1969

Georg Maier, Franz.: Bizancio, Editorial Siglo XXI, Madrid, 1984

Gibbon, Edward.: Historia de la decadencia y ruina del Imperio romano, Ediciones El Aleph, 2000

Kramer, S.N., La Historia empieza en Sumer, Editorial Orbis

Kramer, S. N.; Wolkstein, D., Innana: Reina del Cielo y la Tierra, 1983

Soberanes Fernández, J.L., La Inquisición en México durante el siglo XVI, Universidad Nacional Autónoma de México

Vasiliev, Alexander A.: Historia del Imperio bizantino, Editorial Iberia, Barcelona



martes, 3 de enero de 2012

El libro de Nod




El libro de Nod es también conocido como la Biblia de los vampiros, es una obra inventada. El trasfondo del mismo es que al matar Caín a Abel y cometer el primer asesinato, Caín entra en un proceso de vampirización.

La historia de Caín en el Bereshit/Génesis


En el Bereshit/Génesis se indica que cuando D_os descubre el asesinato de Abel condena a Caín, el episodio aparece expuesto en Bereshit/Génesis 4:8-17:


8 Caín, dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.


9 Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?»

10 Replicó Yahveh: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo.

11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

12 Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra.»

13 Entonces dijo Caín a Yahveh: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.

14 Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.»

15 Respondióle Yahveh: «Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le atacara.

16 Caín salió de la presencia de Yahveh, y se estableció en el país de Nod, al oriente de Edén.

17 Conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.

(Biblia de Jerusalén, Edición de 1976, Bereshit/Génesis 4: 8-17)


La historia de Caín en el País de Nod


Del anterior fragmento se especulan varias cosas, en puridad ese texto es interesante porque nos remite a un asunto respecto al Bereshit, en concreto a que “creación” hace referencia, es muy sencillo, habla de un proceso de etnogénesis de un pueblo concreto, el hebreo, al que sitúa su origen mítico en Adán y Eva y en un lugar determinado: Edén, que en sumerio se escribe An-edena y que significa simplemente “estepa”.


La humanidad a la que se refiere el Bereshit es el pueblo hebreo, cosa que no es nada extraña –el que cada pueblo antiguo se considere a sí mismo el género humano, muchos siglos después lo expondrá así Justiniano o, mejor dicho, sus glosadores, a la hora de exponer la legitimidad de la Renovatio Imperii-, se ve claramente en el propio relato de Caín que se alude a otros habitantes y otros pueblos, así Caín le dice a Elohim “hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará” y posteriormente indica el texto que Caín “se estableció en el país de Nod” y que allí “Conoció Caín a su mujer”.


Estos son los mimbres que darán pie, después, a las versiones que hablan de la vampirización de Caín –especialmente a partir de aquí: “Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra” y de este otro fragmento “Y Yahveh puso una señal a Caín “- y que identifican, en algún caso, a la mujer que conoció en Nod con Lilith.


Dado que Lilith, a su vez, es no solo sometida a su propio proceso de demonización sino que algunos aspectos de éste recuerda a lo vampírico –su papel de Reina de la Noche y de Terror Nocturno, sus ataques a infantes y su sensual papel de seductora-, no resulta demasiado difícil unir su historia con la de Caín y colocarlos en… el país de Nod


El libro de Nod


El libro de Nod es como el Necronomicon, esto es, un libro inventado, una ficción que es el telón de fondo de otra ficción, y desde la cual salta hasta alcanzar entidad propia. Así, al igual que surge la leyenda –casi podríamos decir urbana en función de su contemporaneidad- de que el Necronomicon existe como tal y que Lovecraft no inventó su referencia sino que la camufló, lo mismo sucede con el libro de Nod, que surge… de un juego de rol para, posteriormente, alcanzar un “estatus” propio que le presupone basado en un arcano “verdadero”. Ciertamente hay sobradas referencias del más que moderno origen de esta obra, pero aún así resulta que ya hay quién lo difunde como “auténtico”.


Si algo nos dice eso es sobre los procesos antropológicos de la creación de mitos, y tal vez arroje alguna luz sobre la formación de arquetipos y del incremento del acerbo que conforma el inconsciente colectivo.


En realidad el libro de Nod es obra de Sam Chupp y David D. Gragert , con los que colaboró Andrew Greenberg para el juego de rol "world of Darkness". Si mal no recuerdo el juego data de 1997. Lo curioso es que de tan cercana fecha ya vaya camino de lo mítico, aquí un fragmento de su comienzo:

“Sueño los primeros tiempos. De la más larga memoria. Canto  los primeros tiempos. De todos más viejo Padre. Canto los primeros tiempos. Y el claro amanecer. De toda la Oscuridad. En Nod , donde la luz del Paraíso alumbra el azabache nocturno. Y gotas de nuestros padres mojan y ablandan el suelo. De nos, todos y cada uno, decidimos poder como quisiéramos vivir y coger nuestros alimentos de las entrañas de la tierra.”


Por cierto, hablando de mitos, existe el mito no ya de Lilith antes de Eva sino de otra Eva… antes de Eva “adónde fue ella nadie lo sabe con seguridad” (Robert Graves y Raphael Patai, Los mitos hebreos, página 74)




Jorge Romero Gil



Bibliografía

Biblia de Jerusalén, edición de 1976


Chupp, S. y  Gragert, D., D.: El libro de Nod, Ediciones La Factoría de Ideas.


Graves, R., y Patai, R., Los mitos hebreos, Editorial Losada, Buenos Aires, 1969



miércoles, 14 de diciembre de 2011

Hotel California: una canción y una leyenda urbana



Hotel California (The Eagles)

En una oscura autopista del desierto, el viento frío en mi pelo
Cálido olor a 'colitas', extendiéndose por el aire
Por delante, en la distancia, vi una luz trémula
Mi cabeza se volvió pesada y mi vista se volvió borrosa
Tuve que parar a pasar la noche

Allí estaba ella en la puerta
Oí la campana de la misión
Y estaba pensando para mí
"Esto podría ser el Cielo, o podría ser el Infierno"
Entonces ella encendió una vela y me mostró el camino
Había voces al final del pasillo,
creí que las oí decir...

Bienvenido al Hotel California
Que lugar tan adorable
Que cara tan adorable
Cantidad de espacio en el Hotel California
Cualquier época del año, la puedes encontrar aquí

Su mente es retorcida a lo Tiffany, tiene las curvas del Mercedes
Tiene muchos guapos, guapos chicos, que llama amigos
Cómo bailan en el patio, dulce sudor veraniego.
Algunos bailan para recordar, algunos bailan para olvidar

Así que llamé al Capitán
"Por favor, traígame mi vino"
Dijo, "No hemos tenido ese ánimo desde mil novecientos sesenta y nueve"
Y todavía esas voces siguen llamando desde lo lejos
Despertándote en medio de la noche
Sólo para oírles decir...

Bienvenido al Hotel California
Que lugar tan adorable
Que cara tan adorable
Ellos viven la gran vida en el Hotel California
Que agradable sorpresa, trae tus coartadas

Espejos en el techo
El champagne rosa en el hielo
Y ella dijo "Todos somos prisioneros aquí, de nuestro propio ardid"
Y en las cámaras del maestro Se reunieron para la fiesta La cortan con sus cuchillos acerados, pero no pudieron matar a la bestia
Lo último que recuerdo, estaba
corriendo hacia la puerta
Tuve que encontrar el camino de vuelta
al lugar donde estaba antes
'Relájate' dijo el vigilante nocturno
Estamos programados para recibir
Puedes desocupar tu habitación tantas veces como quieras pero nunca puedes marcharte! 

La leyenda urbana

La llamada "Iglesia de Satán" la fundó Anton Szandor Lavey (que en realidad se llamaba Howard Stanton Levey, pero le debía parecer nombre demasiado normal y se lo cambió por uno más "esoterizante", primer detalle pueril) en 1966, a su vez se dice que el libro en el que describe su "credo" "La Biblia de Satán" se escribió en un "Hotel California" -alguna versión indica que en realidad ese "Hotel California" no es el más conocido hotel "Beverly Hills" (que aparece en la caratula del disco de "The Eagles) de EE UU sino uno situado en la población de "Todos los Santos", en México, en la Baja California, hotel que supuestamente estaría "encantado"-.

Lavey se hizo altamente popular en la cultura pop de mediados de los sesenta y setenta del pasado siglo y se autotitulo "el Papa Negro" ya que era el fundador de la "Iglesia de Satán".

Como se ha dicho era popular en los ambientes "pop", la leyenda sobre la canción dice que Lavey pidió en 1976 al grupo "The Eagles" que escribiesen una canción conmemorando el décimo aniversario de la fundación de su "iglesia" y dedicada al lugar dónde escribió su texto. Así -siguiendo ese relato- nació el tema "Hotel California".

¿Sucedió eso o es leyenda urbana? La verdad es que no lo sé, no lo he comprobado -las andazas de Lavey tampoco las he seguido mucho, fuera de leer su obra-. Pero sí es cierto que la letra de la canción como mínimo es enigmática y ambigüa.


Jorge Romero Gil