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sábado, 4 de enero de 2014

Algo más sobre los egregor



Eliphas Levi, entre otras cosas denomina a los egregor "príncipes de las almas", pero esto nos indica poco sobre su naturaleza, en mi opinión son más explícitas otras citas de su “Historia de la Magia” .

Por su parte Rizardo da Camino, en su "Diccionario Masónico", dice que es un "Cuerpo Místico que se forma con sus propias peculiaridades, después de la apertura del Libro Sagrado, cuando todos se unen con las mentes para el acto de crear".

También menciona el concepto el martinista ruso Gregory Ottonovich de Mebes en su obra “Curso Enciclopédico de Ocultismo” y los relaciona con la construcción colectiva, aunque en concreto con determinadas "construcciones" iniciáticas, religiosas o filósoficas, digamos que habría una interacción, éstas formarían construcciones egregóricas -por la unión, más bien, catarsis, de energías que provocan- y a su vez representarían egrégores y serían reforzadas por la construcción egregórica -en cierto modo los símbolos pueden ser "iconos egregóricos", el gallo para Francia o el león británico-. Observese que da Camino y Ottonovich no se contradicen.

El egregor como unión de energías humanas

Con esto enlazariamos con la idea de egregor como unión de energías en cierta medida fruto de la acción humana, más que elementos énticos como indica Eliphas Levi serían energías personificadas o identificadas con ciertos procederes colectivos humanos -lo cual, por otra parte, no impide necesariamente que adquieran una ontología derivada de ese constructo humano, en ese sentido podrían adquirir características entícas, lo cual no haría entrar en contradicción esta visión con la de Eliphas Levi-.

Todo ello tampoco estaría en contradicción con la conceptualización de egregor desde la Magia del Caos -la iniciada por Austin Osman Spare-, para la que el egregor es en primer lugar un centro de conciencia dévico, y por "dévico" se entiende las reacciones que en el espacio produce cualquier estado de conciencia humana.

Desde esa perspectiva se trataría de un ente primordial formado por un grupo de personas que "suman" o "materializan" en algo concreto -un "todo" o un "ente"- de sustancia mental o psíquica generada por la unión de sus estados de conciencia. Eso no implica, como antes decía, que una vez generado el ente no adquiera "vida" propia y, también, fuerza y voluntad propia. Siendo de ese modo independiente de quienes lo han creado o alimentado.

Constructo psíquico y arquetipo

A un nivel racional un egregor sería un cosntructo psíquico, algo así como "un ser psíquico de carácter colectivo" -definición ésta de la Magia del Caos-.

Podría definirse también como un alma grupal y arquetípica -recordemos que los arquetipos son, siguiendo a Jung, figuras creadas por el inconsciente colectivo, ciertamente Jung se queda en lo simbólico y aquí se da un paso más allá en la idea- estrechamente ligada a una comunidad -la que sea- que la ha generado y que hasta cierto punto esta vinculado -e incluso puede dirigir- el destino de esa comunidad.



Jorge Romero Gil



Bibliografía

Da Camino, Rizardo, Diccionario Masónico

De León, Moshé, El Zohar, Ediciones Obelisco (en curso de publicación)


Graves, R., y Patai, R., Los mitos hebreos, Editorial Losada, Buenos Aires, 1969


Graves, R., Los mitos griegos

Jung, C. G., Arquetipos e inconsciente colectivo, Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona, 1970


Levi, Eliphas, Historia de la Magia

Ottonovich de Mebes, Gregory, Curso Enciclopédico de Ocultismo


Spare, Austin Osman, El libro del Placer




martes, 20 de agosto de 2013

La Goecia



La goecia es magia occidental propiamente dicha, es decir, en origen no hay componentes exóticos ni procedentes de Oriente ni, tampoco, añadidos chamánicos o similares procedentes de América ni formulas animistas africanas.

Eso no significa que en las versiones más modernas alguno de esos elementos se haya podido introducir, pero en origen su esencia es Europea y Mediterránea, esos serían los entornos geográficos y culturales en los que se desarrolla.

Goecia, pragmatismo e intrumentalismo

Se trata de una magia ceremonial, ritual y formal, por lo cual aquí no entra demasiado los estados anímicos del “magus” ni ningún tipo de supuesta capacidad de “medium” o “canalización”, en todo caso entraría en juego la habilidad y la destreza para llevar a cabo las formulas y los rituales necesarios sin “defecto de forma”. La teoría es, pues, que funcionará o no en relación a que se ejecute bien o no, sin tener nada que ver en ello una cualidad intrínseca del ejecutante ni el que ponga o deje de poner fe en ello.

De hecho es contrario a la propia esencia de la goecia que el “magus” vaya a quedar expuesto a la “posesión” de nadie ni al dominio de nadie, ni temporal, ni periódica, ni permanentemente, por una sencilla razón: una de las bases teóricas de la goecia es que el “magus” es “quién manda”. Dicho de otro modo, en todo momento ha de controlar los entes, energías o fuerzas que vaya a utilizar, que invoque o evoque. El “magus” no es siervo de nadie más que de sí mismo así que no se pondrá al servicio de nadie. Si precisa invocar un poder para controlar a otro al que está llamando lo hará, le dará totalmente igual que poder sea éste, no estará sometiéndose a él o adorándolo, solo lo estará utilizando de la misma manera que estará utilizando al convocado -pues se convoca, invoca o evoca para un fin funcional e instrumental, el que sea-.

Por ello encontramos en los grimorios -que es dónde básicamente se recoge la goecia, en realidad no hay ningún “tratado” específico de la misma, hay diferentes obras de diferente tipo, con patrones comunes de las que se pueden inferir cosas- constantes referencias a entidades ángelicas, la propia divinidad -normalmente la judía o cristiana, porque normalmente la mayoría de grimorios son de época medieval y algo posteriores, es decir, poca cosa hay, aunque alguna de una época en la que el cristianismo no era la religión dominante, cultual, cultural y socialmente en Europa- o demonios de diferentes tipos, categorías y supuestos poderes. La cuestión es que el “magus” usa a unos y a otros y no reconoce a ninguna de esas teóricas potestades como “señor” -por eso mismo se equivoca Lavey cuando al comienzo de su “Biblia Satánica”en el prefacio dice lo siguiente de los grimorios:

Este libro fue escrito porque, con muy pocas excepciones, todo tratado o libro, todo "grimoire" secreto, todas las "grandes obras" del pasado sobre el tema de la magia, no son otra cosa que fraudes santurrones - desvaríos culpabilizados y farfulleos esotéricos de los cronistas de la tradición mágica, incapaces, o bien no dispuestos a presentar una visión objetiva sobre el tema.”

Es injusto con ello si se refiere a los auténticos grimorios -los realizados entre la Edad Media y el siglo XVII, poco más o menos- porque en realidad, estos, muestran lo que Nietzsche hubiera llamado una “subversión total de los valores”, los grimorios no se escriben para rendir pleitesía a ente alguno, ni malévolo ni benévolo -de hecho no se les considera ni una ni otra, ese es un factor que no se tiene en cuenta, se les considera más o menos energías o fuerzas a utilizar, nada más, las personificaciones en el fondo, son puramente alegóricas y simbólicas-, no “se quedan a medias”, y si se menciona en ellos a Jesucristo, el Dios cristiano o el D_os de Israel es única y exclusivamente con la finalidad de utilizarlos, de usar su poder -de intimidación, de salvaguarda del “magus” e incluso para coaccionar, como detalladamente explican ciertas fórmulas-. Eso es altamente subversivo en su fondo, porque el dominio no se reconoce a esos “dominus” sino que el “dominus” real es el “magus” que los usa. De la misma manera tampoco se por al servicio de ningún ente más o menos demoníaco invocado o evocado, lo que se hace es servirse también de él, en este caso y generalmente para conseguir cosas o que éste proporcione cosas o se constituya en una fuente de poder para el celebrante.

Goecia: un ejmplo de fórmula

Esto se observa en todo formulario de “contrato con el Diablo” -que los hay, y curiosamente adoptan las formas jurídicas de Occidente, casi podríamos ver en ellos un tipo muy especial y particular de arcaico contrato “civil”, se ajusta bastante a formas que hubiera aceptado sin mayores problemas el Iuris Civilis de Roma-. En el ritual previo a esos contratos y en las formulas que se presentan se prevé que el ente pedirá el alma del convocante -es decir, que le reconozca como señor y el “magus” se convierta en su siervo-, pero... se da la fórmula ritual por la cual se rechazará tal pretensión primero y, después, se someterá al ente en cuestión... al poder del “magus”, estos entes acaban claudicando -si hemos de hacer caso a los grimorios- con estas palabras -u otras muy parecidas-:
“¿Por qué vuelves a atormentarme? Si me dejas en reposo, te daré el tesoro* más precioso (*o lo que se haya pedido)”. Es decir, primero quieren “mandar” y tener al “magus” como siervo -generalmente pidiendo el alma- y al final son ellos quienes solicitan que a cambio de no ser “atormentados” con el poder que exhibe el “magus” se pondrán al servicio de éste. Se pactan al final unas condiciones -es decir, hay también contraprestación- pero estas son muchísimo más favorables al “magus”, menos “draconianas” y, en el fondo, es un reconocimiento de la sumisión del ente en cuestión. La contraprestación suele ser simbólica, del tipo “me consagres una moneda todos los primeros lunes de cada mes y que no me llamarás sino un día de cada semana”, con esa cesión del espíritu, ente o fuerza invocada o evocada se cierra el pacto y el “magus” pronuncia una fórmula parecida a ésta: “Contento estoy de ti por el presente; te dejó en reposo y te permito que te retires adonde mejor te plazca, sin hacer ruido ni dejar el más mínimo hedor. Piensa también en tu compromiso a mi pacto, porque si faltas a él un momento, puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente”.

Naturalmente cabe preguntarse cual es el medio por el cual el ente es doblegado, bien, en principio es el uso instrumental de los poderes rivales y superiores al del espíritu llamado -ya hemos dicho que estos adoptaran, normalmente, la forma de cualquier nombre del Dios cristiano, del D_os de Israel o de la figura de Jesús, que son las “entidades opuestas” a los entes convocados, el uso y mención de estos es completamente instrumental y es la salvaguarda del “magus”-, ahora bien, dado que estamos hablando de una magia ceremonial, formal y ritual -y en todos esos sentido obedece a una concepción absolutamente pragmática, y a su muy “sui generis” manera podríamos llamar racional- el asunto no se resume a mencionar esos “nombres de poder” y ya está, se necesita otras cosas -por ejemplo, trazar algo así como un perímetro que aisle al “magus” del ente mientras duran sus tratos y hasta que se cierra el pacto que es... de sumisión del ente- y se necesita, sobre todo, una “llave”, esa “llave” no es otra cosa que lo que realmente obligará y forzará al ente, esa “llave” está “impregnada” con los poderes que le doblegarán y que permiten decir al “magus” cosas como “puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente”, esa llave estará presente en el grimorio, de hecho es el grimorio mismo y sus formulas, por eso es subversivo a diferencia de lo que entiende Lavey, está utilizando y sirviéndose de Dios mismo -en teoría, en el fondo el “magus” tampoco lo reconoce en condición de tal, es tan solo un poder para usar, oponer y controlar a otro poder, en ese sentido es meramente una “fuerza mayor” ante la que se ve obligada inclinarse la “fuerza menor”- DENTRO del grimorio -en sus formas y formulas- para someter y no someterse al ente convocado.

En la mayoría de ocasiones -aunque no en todas- se alude al más famoso y legendario grimorio: “Las Claviculas Salomonis”. Por ejemplo, en las formulas presentadas aquí como muestra a
“Contento estoy de ti por el presente; te dejó en reposo y te permito que te retires adonde mejor te plazca, sin hacer ruido ni dejar el más mínimo hedor. Piensa también en tu compromiso a mi pacto, porque si faltas a él un momento, puedes estar seguro de que te atormentaré eternamente” se añade “con las grandes y poderosas palabras de la Clavícula del rey Salomón, por las que se fuerza a obediencia a los espíritus rebeldes" (esta fórmula está basada en la Gran Clavícula de Salomón, aunque la que se presenta en el Gran Grimorio de Roboan es bastante parecida). Es decir, en las formas y formulas contenidas en el grimorio -aquí la Clavicula Salomonis”- reside el poder que obliga al ente llamado y subyudado -a pesar suyo-.

Diferencias entre satanismo y goecia


Por eso mismo considerar a la goecia como “satanismo” o al “magus” como satanista es un error grave, conceptualmente y en su desarrollo práctico -aclaremos, “teórico desarrollo práctico”, nadie dice que eso vaya a funcionar, yo al menos no lo digo, solo describo lo que es y lo que dicen esos grimorios y esos “métodos”- la goecia no tiene nada que ver con el satanismo.

El satanismo implica ponerse al servicio de un ente teóricamente el opositor del Dios cristiano y lo que se obtenga, supuestamente, será en pago a ese servicio, de la misma manera que el cristianismo es ponerse al servicio del Dios cristiano y lo que se obtenga, supuestamente, será también en “pago” -aunque los cristianos lo llamen posiblemente de otra manera- a ese reconocimiento y servicio.

En ese sentido el “magus” y la “goecia” no solo no son “
desvaríos culpabilizados y farfulleos esotéricos” como les acusa Lavey sino que están claramente por encima de su planteamiento: al “magus” no le manda nadie ni sirve a nadie, él manda y él se sirve, no reconoce a Señor alguno, en puridad puede decirse que él mismo es su propio “dominus”, no otro.

Puede tener mayor razón Anton Szandor Lavey cuando añade al párrafo citado -también en el Prefacio de su “Biblia Satánica”- lo siguiente:
“Escritor tras escritor, en sus esfuerzos de declarar los principios de la "magia blanca" y "magia negra", lo único que han conseguido es confundir y nublar el tema hasta tal punto que el aspirante a estudiante de hechicería termina ante un tablero de Ouija, parado dentro de un pentagrama esperando a que se le aparezca un demonio, lanzando débilmente al aire fichas del I Ching como si fuesen rosquillas rancias, barajando naipes para predecir un futuro que ha perdido todo significado, dando conferencias con el fin garantizado de inflar su ego - a la vez que hace lo mismo con su cartera - y en general quedando como un tonto ante los ojos de quienes en verdad saben” Decimos que puede tener mayor razón porque aquí... ya no se describe la goecia, ni la ouija, ni el I Ching, ni el tarot, ni cualquier otro añadido orientalizante o no tienen nada que ver con la goecia, la goecia se resume, remite y mide exclusivamente por lo contenido en heterogéneo “corpus” de los variados grimorios que encontramos redactados, como se ha indicado, entre la Edad Media y el siglo XVII -y muchos de estos últimos son reelaboraciones de otros medievales-. Lavey tiene razón cuando viene a llamar falsos a esas obras, solo que eso no son grimorios y eso no es goecia, y, tampoco, la goecia es ni quiere ser satanismo -si Lavey hacia teatro o quería realmente ser satanista es otro asunto, pero la goecia ni lo quiere ni lo es-.

El aspirante a “satanista” no sé pero el aspirante a “estudiante de hechicería” y de ahí a “magus” no tiene la menor intención ni de acabar ante un tablero de ouija ni, tampoco, de asumir ningún
“pensamiento Satánico, desde un punto de vista verdaderamente Satánico" palabras con las que acaba Lavey su Prefacio. Si Lavey pensaba que la goecia era eso... se equivocaba de medio a medio. Muchísimo más que Samuel Liddell MacGregor Mathers, Aleister Crowley o Austin Osman Spare, o que autores antiguos como Johann Weyer con su "De Praestigiis Daemonum" o Jean Bodin que versiona la obra de Weyer con el título de “Démonomanie des sorciers”, todos los cuales sabían lo que era la “goecia”, que variantes se le podían añadir o introducir sin alterarla -en ese sentido destacará Spare que será el fundador de la magia del Caos- y que... nada tenía que ver con adorar o servir a nadie y menos que a ninguno a Satanás o cualquier ente a los que se va a instrumentalizar y de... los que se va servir.

La "Clavícula Salomonis"

La “Clavícula Salomonis” antes nombrada es más un mito que una realidad, y no porque no existan esos textos, sino porque hay una notable variedad de textos que se acogen a esa denominación. Textos que a veces son coincidentes y otras no ¿Pueden ser complementarios? Es posible, pero el caso es que no son los mismos, por ejemplo, no dice lo mismo la edición en castellano de “Iroe el mago”, publicada en Amberes en 1721 que la versión reconstruida a principios del siglo XX de la “Clave Mayor del rey Salomón” por MacGregor Matthers o que el “Goetia” o “Clave Menor del rey Salomón” comenzada por MacGregor Mathers y terminada por Crowley -que, sin embargo, sí se asemeja notablemente a la "Pseudomonarchia daemonum" de Weyer que es un apéndice del "De Praestigiis Daemonum"-.

No cabe equivocarse, las evocaciones al rey Salomón son falsas, es decir, todo texto que se incluye bajo el título “Clavícula Salomonis” -sea la mayor, sea la menor, sea su conjunto- no provienen del famoso y tal vez mítico rey, son integramente de factura medieval y de retoque renacentista y de los siglos siguientes pero... no van más allá del medioevo europeo. Sencillamente se acogen a la leyenda que supone que la sabiduría de Salomón y el favor divino le permitía servirse a voluntad de espíritus y demonios si, por ello, que estos le dominasen a él sino al revés -curioso eco del aparente hecho de que en la corte salomónica se permitía sin mayor problema el culto a Baal lo mismo que al D_os de Israel, cosa que se sigue del texto bíblico, como decimos la figura de Salomón pudiera ser o no ser real, a día de hoy se busca confirmación arqueológica del mismo pero aún no se ha encontrado, en concreto se buscan sus posibles caballerizas o establos, pero eso es otra historia-, en la versión islámica Salomón tendrá fama de tener genios a su servicio -y por genios no nos referimos a brillantes consejeros reales sino literalmente a los entes mágicos descritos en el Corán y en la literatura islámica-.

En cualquier caso el conjunto de grimorios -parecidos, iguales o complementarios- que se acogen al nombre “Clavícula Salomonis” no provienen del celebre rey -ni de su entorno y época- sino de la Europa medieval.

Citamos a continuación algunas de las más celebre de estas obras: "Pseudomonarchia daemonum", "Verus Jesuitarum Libellus", "Le Petit Albert", "Grimorium Verum", "L'art de commander les esprits du Grand Grimoire", "Le Grand Grimoire", "Douze Anneaux (Lansdowne MS 1202)", "Oedipus Aegyptiacus", "De Heptarchia Mystica", "Heptameron", "Liber Juratus", "Goetia", "Anecdota Atheniensia", "Lemegeton", "Ars Notoria", "Archidoxis of Magic", "Theosophia Pneumatica", "Grimorio de Armadel", "Livre Troisieme. Concernant les Esprits & leurs pouvoirs", "Chyromantie ac phisionomie anastasis", "Steganographia", "Liber Consecrationum", "De Praestigiis Daemonum et Incantationibus ac Venificiis", "Livre des esperitz", et al.

Características de la goecia

Se ha dicho al comienzo que la goecia tenía un carácter ceremonial, ritual y formal -esto último en el sentido de fórmulas a pronunciar de determinada manera y no otra, es decir, se trata de “pronunciar o realizar una fórmula sin defecto de forma”-, aquí no entra ninguna capacidad “extrasensorial”, “mediumnica” o “especial” de cualquier otro tipo similar del “magus”, solo entra su conocimiento de la materia que trate, su capacidad y … sus instrumentos -el básico, naturalmente, es el grimorio o su equivalente, es decir, allí donde se encuentren las fórmulas a realizar-.

El conjunto puede definirse como “litúrgico” porque en realidad es el mismo concepto el que se maneja -una fórmula ritualizada más o menos concreta, fija y estereotipada para establecer contacto con determinados entes, fuerzas o energías-. Entendemos que es ceremonial en el sentido de que contempla un conjunto de ritos o rituales, es ritual en el sentido de que hay ritos específicos para acciones específicas y es formal porque siempre se materializa -en el sentido de llevarse a cabo- a través de fórmulas realizadas “sin defecto de forma” -por lo cual la forma vale tanto o más que el fondo-. Las palabras “ceremonial” y “ritual” pueden ser sin mayor problemas sinónimas, pero aquí hacemos la distinción de lo ceremonial como el conjunto de ritos posibles, y reservamos “ritual” como el rito específico y concreto a realizar en cada caso, pero, en puridad, podría hacerse a la inversa, dejamos esa decisión al ánimo deconstructivo de cada cual.

 
Jorge Romero Gil

 
Bibliografía


Bodin, Jean:“Démonomanie des sorciers” -versión facsimil en mezcla de francés y latín del "De Praestigiis Daemonum" de Weyer-

Crowley, Aelister: “Goetia”

Crowley, Aelister: “Liber AL Vel Legis”

Dee, John: “La heptarquía mística”

Dee, John: “El jeroglífico monádico”

“Gran Grimorio del Papa Honorio”, publicado en Roma en 1760.

“Gran Grimorio o Dragón Rojo”, tr
aducción al español de la Edición de 1845 en francés editada por B. Renault

Iroe el Mago: “Clavicula Salomonis”, edición en castellano publicada en Amberes en 1721

Lavey, Anton Szandor,: “Biblia Satánica”, Ediciones Martínez Roca, 2008


MacGregor Mathers, Samuel Liddell: “Clave Mayor del rey Salomón”

MacGregor Mathers, Samuel Liddell: “El libro de la magia sagrada de Abramelin”, Editorial Kier, Buenos Aires, 1987.

MacGregor Mathers, Samuel Liddell: “El Grimorio de Armadel”

Spare, Austin Osman: “El libro del placer”, 1913 (edición en castellano de 2007)

Weyer, Johann: “Pseudomonarchia daemonum” -Apéndice del "De Praestigiis Daemonum", en latín y castellano-

domingo, 11 de marzo de 2012

Goetia. El Libro de los Espírirtus del Mal (VI)



Después de Purson prosiguen las descripciones de algunas características de supuestas potestades, sigamos, también, con ellas.
Ahora nos referiremos a Márax o Morax, Ipos, Aim o Aini o Halloryn y Naberius o Cerbero, nuevamente se observa que sus atributos no les hacen aparecer como maléficos sino que tal atribución lo es solo ontológica –es su única explicación-, explicación, por lo demás, escasamente explicativa o, cuando menos, que diluye esa maldad –por el propio hecho de ser intrínseca- y la convierte en discutible. Por enésima vez debe volverse a la idea –en el fondo ajena a la filosofía de fondo de los grimorios, no tanto a la aparente- de los “ángeles caídos” para hallar refugio explicativo.

Márax proporciona conocimientos científicos y aporta esos familiares –especies de “demonios mascota”- especializados en plantas y piedras preciosas, cosa que, seguramente, tiene su provecho se le representa de manera zoomórfica.

Ipos cuenta también con una apariencia zoomórfica, león, ganso y liebre son sus características, la cabeza de león representa fiereza pero nobleza, también valentía, no en vano patrocina la combinación de arrojo e ingenio.
Aim otorga ingenio lo que también va unido a la astucia de su parte reptilinea, su cuerpo es de hombre pero como Bael tiene tres cabezas, serpiente, ternera y humano, monta una serpiente y porta una tea que le permite generar destrucción.

Naberius o Cerbero, su aspecto es totalmente zoomórfico aunque no tiene nada que ver con el homonimo can de la mitología griega, su forma es la de una grulla negra, animal con un notable simbolismo, como Bael tiene la voz ronca y, nuevamente, lo que proporciona son beneficios –habilidad en ciencias oficios y artes-. A continuación vemos que nos dice de ellos el Goetia.

EL LIBRO DE LOS MALOS ESPÍRITUS
SHEMHAMPHORASH

21. MÁRAX (Morax en algunos códices). Gran Conde y Presidente. Aparece como un gran toro con rostro de hombre. Su oficio es proporcionar conocimiento sobre astronomía y todas las ciencias liberales. También proporciona buenos familiares que conocen las virtudes de las plantas y piedras preciosas. Gobierna 30 legiones. Éste es su sello que se usa como se ha indicado.



22. IPOS. Es un Conde y poderoso Príncipe y aparece en la forma de un ángel con cabeza de león, pies de ganso y cola de liebre. Conoce las cosas del presente, pasado y futuro. Hace a los hombres ingeniosos y arrojados. Gobierna 36 legiones. Su sello debe usarse en su invocación.



23. AIM. Llamado también Aini y Halloryn, fuerte Duque que aparece con un hermoso cuerpo de hombre pero con tres cabezas, la primera de serpiente, la segunda de un hombre con dos estrellas en la frente y la tercera de ternero. Monta sobre una serpiente y lleva una tea con la que causa gran destrucción. Da ingeniosidad en todas las formas y contesta en forma verdadera todas las cosas secretas que se le preguntan. Rige sobre 26 legiones de espíritus inferiores. Su sello se usa para la invocación.



24. NABERIUS. También llamado Cerbero, es un valiente Marqués que aparece en forma de una grulla negra que flota alrededor del círculo. Cuando habla lo hace con voz ronca. Proporciona habilidad en las artes y ciencias pero en especial en el arte de la retórica. Restablece dignidades y honores perdidos. Rige sobre 19 legiones de espíritus. Su sello debe usarse para su invocación.



Ahora presentamos la versión en inglés

THE BOOK OF EVIL SPIRITES

SHEMHAMPHORASH

(21.) MARAX. - The Twenty-first Spirit is Marax. He is a Great Earl and President. He appeareth like a great Bull with a Man’s face. His office is to make Men very knowing in Astronomy, and all other Liberal Sciences; also he can give good Familiars, and wise, knowing the virtues of Herbs and Stones which be precious. He governeth 30 Legions of Spirits, and his Seal is this, which must be made and worn as aforesaid, etc.

(22.) IPOS. - The Twenty-second Spirit is lpos. He is an Earl, and a Mighty Prince, and appeareth in the form of an Angel with a Lion's Head, and a Goose's Foot, and Hare's Tail. He knoweth all things Past, Present, and to Come. He maketh men witty and bold. He governeth 36 Legions of Spirits. His Seal is this, which thou shalt wear, etc,.

(23.) AIM. - The Twenty-third Spirit is Aim. He is a Great Strong Duke. He appeareth in the form of a very handsome Man in body, but with three Heads; the first, like a Serpent, the second like a Man having two Stars on his Forehead, the third like a Calf. He rideth on a Viper, carrying a Firebrand in his Hand, wherewith he setteth cities, castles, and great Places, on fire. He maketh thee witty in all manner of ways, and giveth true answers unto private matters. He governeth 26 Legions of Inferior Spirits; and his Seal is this, which wear thou as aforesaid, etc.

(24.) NABERIUS. - The Twenty-fourth Spirit is Naberius. He is a most valiant Marquis, and showeth in the form of a Black Crane, fluttering about the Circle, and when he speaketh it is with a hoarse voice. He maketh men cunning in all Arts and Sciences, but especially in the Art of Rhetoric. He restoreth lost Dignities and Honours. He governeth 19 Legions of Spirits. His Seal is this, which is to be worn, etc.



Jorge Romero Gil



Bibliografía

Goetia.Compiled and translated by S.L. MacGregor Mathers Editing and Additional Material by Aleister Crowley

MacGregor Mathers, S.L. y Crowley, A., Goecia. La Clave Menor del Rey Salomón. El Libro de los Espíritus, Editora y Distribuidora Yug, 1992.

Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid


sábado, 10 de marzo de 2012

Goetia. El Libro de los Espíritus del Mal (V)



Siguiendo con el Goetia y su exposición de los espíritus infernales nos encontramos tras Zepar a otras entidades, nos centraremos aquí en Botis, Bathin, Sallos y Purson, tal como los describen Samuel Lidell MacGregor Mathers y Aleister Crowley

Botis, Bathin, Sallos y Purson
Botis es Gran Presidente y Conde, Bathin es Duque, Sallos es Duque y Purson es un Gran Rey. De nuevo vemos un organigrama feudal de fondo, todos ellos andan ligados a un emperador –Lucifer-, lo hacen a pesar de ejercer un “imperium” propio y tener unas diferentes posiciones en un organigrama nobiliario estricto, pero eso es una pista de la época de composición de esta versión del grimorio: la Edad Moderna y, a lo sumo, la Baja Edad Media.

Vemos como la posición nobiliaria tiene poco que decir más allá de lo honorifico aunque el hecho en sí de la nobleza otorga cargos, en una jerarquía nobiliaria estricta Purson estaría por encima de Bathin y Sallos –duques- y no digamos ya de Botis –conde-, no es así, es más, Botis, que ostenta el título de conde, parece quedar por encima de sus colegas infernales a partir de la función: Gran Presidente.

Todos responden al monarca absoluto que es Lucifer –el Gran Emperador-, sin embargo aunque ya es monarca absoluto el propio título de emperador se concibe en la estructura de la pirámide feudal, de ahí la autonomía real de sus subordinados.

Estas transiciones y mezclas nos hablan, con toda seguridad de los vínculos del feudalismo del Antiguo Régimen, que se debate entre los privilegios feudales y el absolutismo monárquico, lo que concuerda con las fechas de “textos impresos” que maneja MacGregor Mathers, esto es el siglo XVIII o, como mucho el XVII EC.

La ambigüedad sobre la “maldad” de estos cuatro entes es total, ni una sola de sus características puede calificarse a priori de “malas”, luego no pueden ser malos por sus atributos o acciones –no especificadas- lo son meramente por el imaginario cristiano y porque se les califica de “malos espíritus” a partir de éste.


EL LIBRO DE LOS MALOS ESPIRITUS

SHEMHAMPHORAS


17. BOTIS. El Diecisieteavo Espíritu es Botis, Gran Presidente y Conde. Aparece al principio como horrible serpiente, después toma la forma humana al mandato del mago, tiene grandes dientes y dos cuernos. Lleva una espada filosa y puntiaguda en la mano. Dice todas las cosas del pasado y las del futuro y concilia amigos y enemigos. Rige sobre 60 legiones y su sello debe usarse en la forma indicada.





18. BATHIN. Duque fuerte y poderoso, aparece como un hombre fuerte y poderoso con cola de serpiente montando un caballo de color claro. Conoce las virtudes de las plantas y piedras preciosas y puede transportar a los hombres de un país a otro en un instante. Rige 30 legiones. Su sello debe usarse en la forma indicada.


19. SALLOS. Sallos o Saleos es un Duque grande y poderoso que aparece en la forma de un soldado montado en un cocodrilo, con corona ducal sobre su cabeza, pero apacible. Provoca el amor entre hombre y mujer. Gobierna 30 legiones. Éste es su sello.


20. PURSON. Gran Rey. Aparece en forma de un hombre con cabeza de león llevando una serpiente en la mano y montado en un oso. Llega precedido por muchas trompetas resonantes. Conoce todas las cosas ocultas, descubre los tesoros, y sabe todas las cosas pasadas, presentes y futuras. Puede tomar un cuerpo ya sea humano o aéreo y contesta todas las cosas terrestres y divinas y sobre la creación del mundo. Proporciona buenos "familiares" y gobierna 22 legiones pertenecientes parte al Coro de las Virtudes y parte al de los Tronos. Su sello debe usarse en la invocación.


A continuación la versión en inglés:

THE BOOK OF EVIL SPIRITS

SHEMHAMPHORASH


(17.) BOTIS. - The Seventeenth Spirit is Botis, a Great President, and an Earl. He appeareth at the first show in the form of an ugly Viper, then at the command of the Magician he putteth on a Human shape with Great Teeth, and two Horns, carrying a bright and sharp Sword in his hand. He telleth all things Past, and to Come, and reconcileth Friends and Foes. He ruleth over 60 Legions of Spirits, and this is his Seal, etc.

(18.) BATHIN. - The Eighteenth Spirit is Bathin. He is a Mighty and Strong Duke, and appeareth like a Strong Man with the tail of a Serpent, sitting upon a Pale Coloured Horse. He knoweth the Virtues of Herbs and Precious Stones, and can transport men suddenly from one country to another. He ruleth over 30 Legions of Spirits. His Seal is this which is to be worn as aforesaid.


(19.) SALLOS. - The Nineteenth Spirit is Sallos (or Saleos). He is a Great and Mighty Duke, and appeareth in the form of a gallant Soldier riding on a Crocodile, with a Ducal Crown on his head, but peaceably. He causeth the Love of Women to Men, and of Men to Women; and governeth 30 Legions of Spirits. His Seal is this, etc.


(20.) PURSON. - The Twentieth Spirit is Purson, a Great King. His appearance is comely, like a Man with a Lion’s face, carrying a cruel Viper in his hand, and riding upon a Bear. Going before him are many Trumpets sounding. He knoweth all things hidden, and can discover Treasure, and tell all things Past, Present, and to Come. He can take a Body either Human or Aërial, and answereth truly of all Earthly things both Secret and Divine, and of the Creation of the World. He bringeth forth good Familiars, and under his Government there be 22 Legions of Spirits, partly of the Order of Virtues and partly of the Order of Thrones. His Mark, Seal, or Character is this, unto the which he oweth obedience, and which thou shalt wear in time of action, etc.


Jorge Romero Gil

Bibliografía

Goetia.
Compiled and translated by S.L. MacGregor Mathers Editing and Additional Material by Aleister Crowley


MacGregor Mathers, S.L. y Crowley, A., Goecia. La Clave Menor del Rey Salomón. El Libro de los Espíritus, Editora y Distribuidora Yug, 1992.


Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid
 





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lunes, 20 de febrero de 2012

Significados del uróboros



Etimológicamente uróboros proviene de la unión de dos palabras griegas de “oyrá” y “borá”, lo primero significa “cola” y lo segundo “alimento”. Pero aquí la etimología no es lo importante sino el símbolo, no nos encontramos frente al lenguaje escrito, frente a su semántica, sino frente al lenguaje puramente simbólico, por lo cual hay que atender prioritariamente a la forma.

La forma del uróboros

El uróboros arquetípico –un universal- se representa siempre como un animal parecido a una serpiente, reptil o dragón que se come o muerde su propia cola; normalmente su apariencia es la de un circulo en el que queda claro que es lo mismo su punto de inicio que su punto final.

Es un círculo que se crea a partir de opuestos, cola y cabeza lo son, la tentación de pensar en el ying y el yang en cuanto opuestos complementarios es de lo más evidente; otra, no menos obvia, es pensar en el ciclo del eterno retorno, pero eso son solo dos de los múltiples sentidos que se pueden asociar al símbolo, en este caso, el símbolo, como la palabra escrita tiene polisignificados. Polisignificados que surgen a partir de qué se desee decir con esa forma.

El eterno retorno

Uróboros es la serpiente que se muerde o se come la cola. Representa el círculo o lo cíclico en una materialización de figura animal, lo que, a su vez, lo une a un ciclo de vida, no es una mera representación anular sino una muy determinada representación anular. La idea de vida y de ciclo nos lleva, casi necesariamente, a la del eterno retorno.

En ese sentido, lo que se sugiere es que a cada final le corresponde un nuevo comienzo, comienzo que, por otro lado, es pese a su novedad, igual que el antiguo, por eso mismo es retorno y, por esa vía más que la idea de novedad lo que se sugiere es la idea de perpetuidad. De ahí a la de “fijación eterna” y a la de infinito no hay mucha diferencia. De hecho, si pensamos en ambos símbolos, encontramos notables similitudes en ellos: uno y otro no acaban nunca.

La única novedad en “el eterno retorno” es la palabra “comienzo”, y por aquí sí que podríamos llegar a los significados de la palabra escrita, uniríamos aquí el lenguaje simbólico y el escrito, alcanzando una estructura que representa a la vez cambio y no solo “continuidad” sino, yendo más allá, “fijación” En cierta medida es el tipo de combinación formal que se encuentra tras la idea de Spare de los sigilos.Junto con el simbolismo que corresponde al icono de la “serpiente que constantemente se rejuvenece”, no es casual, en ese sentido, que en la mayoría de representaciones el reptil usado sea una serpiente, pues ésta parece “rejuvenecer” cada vez que muda la piel, se une la del “círculo que se cierra” en la actitud que en la que presenta al animal, o, lo que es lo mismo, la idea de que algo se “completa”, y lo hace plenamente.

La imagen circular es también una metáfora de lo cíclico, siendo el ciclo referido cualquier ciclo posible, puede ser el paso del tiempo y su renovación, puede ser la del fin de los mundos y nuevas creaciones, incluso puede ser la idea de Big-Bang y Big-Crunch. En definitiva, de la extinción o muerte y renacimiento, y de ello se deriva la idea de eternidad.

El eterno retorno en la Antigüedad

Todas las cosas desde la eternidad son de formas semejantes y dan vueltas en círculos” (Marco Aurelio Antonino).

Esa es la idea del tiempo en la antigüedad, una idea en contradicción con la concepción lineal del transcurso del tiempo histórico, concepción ligada a lo religioso, a la idea de un “plan divino” lineal, en el cual habría un principio y un fin que serían, justamente eso, principio y fin, no renovación y, por tanto, retorno.

Pero el mundo clásico, como muestran las palabras de Marco Aurelio no pensaba así, y, hablando de círculos, algunas hipótesis de la astrofísica, como la del Big-Bang y Big-Crunch, tampoco, digamos que eso vuelve al eterno retorno, cosa que no hace la hipótesis de la muerte térmica del Universo, que también es conceptualmente lineal.

La idea del eterno retorno va ligada a la del “Gran Tiempo”, definida por Mircea Eliade, se refiere a un tiempo mítico inicial, a una Edad de Oro, a la que se desea volver, esa es la idea de las sociedades tradicionales, de ese anhelo también proviene la idea de lo cíclico.

Así los símbolos y rituales de las culturas antiguas, irían encaminados a “escapar” del tiempo “profano” y a entrar en un tiempo “sagrado”, un tiempo reflejo de esa Edad de Oro primigenia. Walter Ong, experto en mitología y en el simbolismo del tiempo, encuentra evidencias de eso en la mitología y el folclore.

El tiempo plantea muchos problemas para el hombre, de los cuales no es el menor el de la irresistibilidad y la irreversibilidad: el hombre es arrastrado en el tiempo quiera o no, y no puede recuperar un instante del pasado. Está atrapado, llevado contra su voluntad, y, por consiguiente, aterrorizado. El recurso a mitologías, que asocian sucesos temporales con lo atemporal, desarma en efecto el tiempo, pues proporciona alivio frente a su amenaza. Este combate mitológico contra los estragos del tiempo puede posteriormente ser racionalizado mediante diversas teorías cíclicas, que han perseguido al filosofar del hombre desde la Antigüedad hasta el presente”.

(Walter Ong, “Evolution, Myth and Poetic Vision”, citado por Paul Davies en “Sobre el tiempo”, página 28)

Uróboros, en su papel de representación de lo cíclico asociado a lo temporal, es el símbolo gráfico que más claramente recuerda esto: es algo que se enrosca sobre sí mismo y cuyo fin enlaza con el principio y, siempre, con el mismo principio. El eterno retorno por eso es eterno, porque devuelve las cosas al mismo instante y condiciones de partida, en otro caso sería algo lineal no cíclico.

El uróboros en la Alquimia

El uróboros alquímico tiene un papel importante y, a la vez, polifacético; por una parte representa un proceso que se vuelca sobre sí mismo, por otra, como señala Carl Gustav Jung, el de dualidad en la unicidad. Jung no desmiente ni diferencia la parte “práctica” que evoca lo que es un proceso alquímico cerrado de refinamiento de una sustancia, pero también nos remite a una dualidad más metafísica; el uróboros nos dice o nos recuerda que lo contradictorio se integra a partir de su dualismo en lo que en el fondo es una unidad.

En el simbolismo alquímico el uróboros representa gráficamente un “proceso cerrado en sí mismo” (Hans Biedermann, “Diccionario de símbolos”) repetitivo, y que mediante un proceso de calentamiento, evaporación, enfriamiento y condensación de un líquido debe servir para el refinamiento de la sustancia.

En ocasiones, de la serpiente su cola es sustituida por dos seres reptiloides que unen la boca y el extremo de la cola, ocupando el lugar del de arriba un dragón alado como seña de volatilidad.

Jung también menciona al uróboros en su obra “Psicología y Alquimia” y lo entiende como uno de sus símbolos básicos; en concreto, por una parte lo interpreta como mándala:

Ouroboros, el dragón que se devora por la cola, esta figura circular constituye el mándala alquimista básico”

(Carl Gustav Jung, “Psicología y Alquimia”, página 94)

Y por otra como principio doble, en cierta medida como opuesto complementario, pero en el sentido de que puede ejercer dos funciones; en ese sentido sería más dualismo que complementariedad:

Antimimos, el imitador, el principio maligno, aparece como el contrario del hijo de Dios. Se considera también hijo de Dios. Es aquí donde se apartan con claridad los contrastes existentes en la divinidad. Nos tropezamos en muchos lugares con este demonio en forma de antimimon pneuma (espíritu falso) . Está en el cuerpo del hombre como espíritu de las tinieblas y obliga al alma humana a que satisfaga todos sus apetitos pecaminosos. El paralelismo con esta contraposición está en la naturaleza doble del Mercurio, que, en el proceso alquimista, se manifiesta la mayor parte de las veces en la forma del ouroboros, del dragón que se devora a sí mismo, que con sí mismo se aparea, se embaraza, se mata a sí mismo y de nuevo se hace resucitar. Como hermafrodita, está integrado por contrastes y es, al mismo tiempo, el símbolo de unión de éstos. Por un lado, es un veneno mortal, un basilisco y un escorpión; por otro, la panacea y un salvador.”

(Carl Gustav Jung, “Psicología y Alquimia”, páginas 258-259)

Representaciones de uróboros

Posiblemente sea en Egipto donde se encuentran las representaciones más antiguas de uróboros; en este caso se representa el tiempo que encierra el cielo, encontrándose a menudo en el centro del círculo alguna alusión del dios Sol. Pero también lo encontramos en la China de la dinastía Chou, en una vasija de bronce datada en el 1200 antes de la era común.

Abundan las representaciones europeas, medievales y de la Edad Moderna, muchas de ellas vinculadas con la alquimia occidental, cabe recordar la del Codex Marcianus, de la Venecia del siglo XI EC.

Otro uróboros se encuentra en un códice medieval del siglo XII EC. que se conserva en el British Museum; este uróboros se representa en forma de dragón alado de dos cabezas, en este caso una de ambas cabezas se sitúa en la misma punta de la cola, así que ese uróboros se muerde la cola y la cabeza a la vez.

El uróboros creado por V. Cartari en 1647 forma un círculo que se cierra alrededor de la representación de Demogorgón, el dios del tiempo.

Un uróboros típicamente alquímico es el grabado en madera de Abraham Eleazar, fechado en 1760. En esa imagen pueden verse a dos animales cerrando el círculo; el que ocupa la parte superior es un dragón alado, mientras que el que se encuentra en la parte inferior es una serpiente.

El uróboros que figura en la tumba del escritor y pensador italiano Giacomo Leopardi, dentro de la uróboros -o rodeados por ella- aparecen la lechuza o mochuelo, que es el símbolo de Atenea, diosa del Conocimiento, la Sabiduría y el Arte -además de diosa de la ciudad de Atenas-, sobre una lámpara encendida, que es también símbolo de la sabiduría (sofía).

Cerrando el círculo

Uróboros es sobre todo completar el círculo, incluyendo la paradoja y aún lo contradictorio en él, pero con el siguiente sentido: un círculo que se cierra y... un círculo peculiar, no algo uniforme -por eso también la relación con el ying y el yang, los opuestos complementarios del taoísmo-, pero a uróboros, se le puede hacer decir muchas cosas.

Se le puede hacer hablar del tiempo y el espacio, de la complementariedad, de lo eterno y de la diferencia, porque en esa complementariedad que hay en uróboros se señala la “difference” y la “dissémination” de la deconstrucción, se señala también el desdibujar las cosas y las fronteras como lo señalan en la literatura Lewis Carroll o el Marqués de Sade, o en la pintura Seurat y Monet entre otros.

Ese círculo es peculiar, muy peculiar, no es algo homogéneo, es un proceso repetitivo en cuyo transcurso hay marcadas diferencias que… desaparecen cuando se alcanza lo que aparentemente marcaban esas diferencias ¿Qué más lejano que la cabeza y la cola?

Y, sin embargo, es justo cuando se alcanzan la cabeza y la cola cuando se puede observar que es imposible o muy difícil decir dónde empieza una y acaba la otra, no distinguirlas, que eso se puede hacer, lo que no se puede hacer es… definir la distinción o, mejor dicho la “línea” de la diferenciación.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Antonino, Marco Aurelio, Meditaciones

Biedermann, Hans, Diccionario de símbolos, Editorial Paidos

Davies, Paul, Sobre el Tiempo

Eliade, Mircea. El mito del Eterno Retorno. Arquetipos y repetición

Jung, Carl Gustav, Psicología y Alquimia

Spare, Austin Osma, El Libro del Placer



lunes, 13 de febrero de 2012

La lengua enoquiana




El lenguaje enoquiano está considerado como una lengua artificial, esto significa que, en realidad, nadie la ha hablado jamás; lo cierto es que no hay constatación de ello en pasado, pero sería una falacia “ad ignorantiam” el entender que eso significa que se hubiese hablado.

Al margen de ese significado de “artificial” hay otro y es el que indica que algo ha sido creado de manera artificiosa, digamos que expresamente y sin un desarrollo “natural”. Ocurre que, en ese sentido, todo idioma es artificial, pues alguien lo ha creado –en general se han desarrollado paulatina y conjuntamente dentro de un determinado grupo social y cultural-, por esa vía el eniquiano cabe considerarlo simplemente como un lenguaje más y abordarlo desde esa perspectiva.

Orígenes del enoquiano

Si se hubiese de creer a aquellos que sostienen que el enoquiano es un idioma antiquísimo, este sería la lengua de Enoc –para lo cual también hay que dar por válida la existencia de Enoc, en tanto persona además de en cuanto personaje- o, dicho de otra manera, la lengua primigenia de la que descendería cualquier otra y, a su vez, sería idéntica o muy parecida a la lengua que hablarían –caso de existir- entes como los “dáimón”. En definitiva, eso nos lleva al campo de una lengua “mágica”; de hecho se halla ligada a ciertos rituales que forman lo que se denomina “sistema de magia enoquiana”.

En puridad, y por los datos que tenemos, quienes aparentemente comenzaron a desarrollar y utilizar el enoquiano fueron los ocultistas Edward Kelly y John Dee en el siglo XVI de la Era Común. Según ellos el sistema de transmisión fue la canalización o, en otras palabras, la mediumnidad –uno o diversos entes se habría puesto en contacto con ellos para transmitirles ese conocimiento-. Además de no descartar teóricos manuscritos.

En concreto se desarrolló en 1581, y el manuscrito acerca del cual se ha especulado es el Manuscrito Voynich, que contiene una extraña escritura que, de cualquier manera, no parece tener relación con el léxico y gramática enoquianas desarrolladas por Dee y Kelly, aunque el manuscrito tiene su propio misterio, mayor aún si es anterior a Dee, y si la datación que se atribuye a pruebas realizadas mediante el método del carbono 14 y alguna otra prueba es correcta, pues estas lo situarían entre los años 1409 y 1438.

Pese a todo, la mala o dudosa reputación de Kelly ha hecho que se especule con algún truco o trampa procedente de este –al respecto Gordon Rugg, ingeniero de la Universidad de Keele ha estado trabajando siguiendo ciertas pautas propias de Kelly, o de los trucos que se le atribuyen-; siguiendo esa misma línea, Kelly también habría embaucado a Dee en relación al enoquiano. Si bien eso no puede descartarse, si se considera correcta la datación del Manuscrito Voynich, ni siquiera un enorme talento como prestidigitador podía darle a Kelly la opción de crearlo.

El lenguaje y alfabeto enoquiano

Con independencia de su origen a día de hoy existen vocabularios, gramáticas y sistemas gráficos enoquianos que se utilizan, precisamente, en los rituales de magia homónima, sean solo enteramente en enoquiano o se utilicen de manera mixta con otro idioma.

El enoquiano tiene su propio alfabeto desarrollado y las correspondientes transliteraciones del mismo.

Existen vocabularios y diccionarios del mismo, ahora bien, dadas sus características, es muy susceptible a interpolaciones, injerencias y adiciones de dudosa procedencia. Digamos que con decir que tal o cual fuente secretísima o que un determinado ente lo ha transmitido, se pueden añadir nuevos elementos al enoquiano.

No obstante, se puede citar "The Complete Enochian Dictionary. A Dictionary of the Angelic Language as Revealed to Dr. John Dee and Edward Kelley", de Donald C. Laycock (prefacio de Stephen Skinner, introducción de Lon Milo Duquette). Editorial Weiser Books, 1994, como fuente relativamente seria.

La magia enoquiana

Nuevamente debemos referirnos a Jon Dee y Edward Kelly al hablar de los rituales y origen de la magia enoquiana; la definieron a partir de los siguientes elementos:
  • Sigillum Dei Aemeth. El Sello Sagrado.
  • Tabula Sancta. La Sagrada Tabla de las Doce Tribus
  • Liber Scientia Auxilii et Victoria Terrestris. El Libro de la Ciencia, de la Ayuda y de la Victoria.
  • Tabla de Nalvage.
  • Liber Loagaeth. Lo componen unos cien folios con diversa información sobre lo que se consideraban los elementos básicos y, en consecuencia, los elementales que dependían o se relacionaban con ellos. Se incluyen aquí las llamadas Cuatro Atalayas de Fuego, Aire, Agua y Tierra. Igualmente aparecen en las Tablas los nombres de los supuestos regentes de los Treinta Aethyrs (un aethyr en la tradición enoquiana es algo así como un plano o dimensión; otras tradiciones también usan el término para referirse a un ente elemental, en ese sentido sería parecido a un egregor).
  • Las Cuatro Tablas Elementales.
  • Claves Angelicae. Las Cuarenta y Ocho Llamadas, o Llaves. Que se supone venían indicadas en 49 misteriosas tablillas entregadas a Dee y Kelly.
La magia enoquiana cayó en el olvido tras la época de Dee y Kelly; como en tanto otros asuntos misteriosos medievales y de inicios de la Edad Moderna el responsable de rescatarlo del olvido fue S. L. MacGregor Mathers; a través de él también influyó en Aleister Crowley y en la elaboración de sus propios rituales, y desde ese punto común –la “Golden Dawn” y la “Astrum Argentum”- llegó a Austin Osman Spare y, desde él, a la Magia del Caos –con derivadas múltiples y temporalmente recientes-.

Esta lo utiliza abundantemente, si bien tampoco es extraño que lo haga de manera mixta junto a idiomas mucho más normales y conocidos; de hecho la magia del Caos anima a cada “magus” a generar sus propios rituales a partir de las “piezas” que se ofrecen para ello –por ejemplo, la estructura de los sigilos de Spare, que bucean en la idea de principios universales, inconsciente colectivo, y subconsciente, dando a todo ello un toque personal y artístico; recordemos que Spare era pintor-.



Jorge Romero Gil


Bibliografía

Biedermann, H., Diccionario de símbolos, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1996

Crowley, Aleister, Liber 418

Crowley, Aleister, El Libro de la Ley

Dee, John, Mysteriorum Liber (Primus, Secundus, Tertius)

Laycock, Donald, C., The Complete Enochian Dictionary. A Dictionary of the Angelic Language as Revealed to Dr. John Dee and Edward Kelley, Editorial Weiser Books, 1994

Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid.

Spare, Austin Osman, El Libro del Placer



martes, 7 de febrero de 2012

Los aethyrs



La palabra aethyr, ethyr o ayre esta relacionada con la magia y el ocultismo.

Si se vinculan Aethyr y Aether nos encontraríamos con un medio informe e invisible, una sustancia de difícil definición que impregna el cosmos. Por esa vía se alcanza la idea del quinto elemento, que según del enfoque desde el que se trate puede ser un “espíritu” o no. Como sustancia no lo sería y, de hecho, definido como espíritu difícilmente puede entendérsele como sustancia, en todo caso, fuera de ese concepto, pudiera concebirse como “espíritu elemental” pero más dudosamente como elemento.

Si nos centramos en la tradición enoquiana y sus derivadas, como la Magia del Caos, Aethyr es un término con el que se indica individualmente cada uno de una serie de mundos (o "planos"), que no son paralelos sino interconectados e interactuando entre sí, estos planos se extenderían más allá del mundo material tal y como lo conocemos.

Los Aethyrs en la tradición enoquiana

Dentro de la Magia Enoquiana quienes desarrollaron el tema, por orden cronológico fueron John Dee y Edward Kelly –se supone que Kelly canalizaba la información recibida a través de un cristal y Dee iba sistematizándola-, Samuel Lidell MacGregor Mathers y su “Golden Dawn” y, finalmente, Aleister Crowley.

Mathers recogió la información dejada por Dee y la estructuró para formar un sistema coherente y práctico, digamos que tuviese una función definida y no quedase solo en un “corpus teórico”, eso fue redondeado por Crowley quién cubrió las lagunas dejadas por Mathers y definió los 30 aethyrs de los diferentes planos.

Hay que decir que uno de los problemas o incógnitas que presentan tanto la Magia Enoquiana como la Magia del Caos es que sus propios teóricos son incapaces de explicar el tipo de fuerzas que se manejan y cual es su procedencia –por ejemplo, si tienen cualidad de entes o si son manifestaciones de la psique, sea por acción colectiva o individual-.

En la misma línea de indeterminación se suele recomendar todo tipo de precauciones porque se ignora lo que pudiera suceder realmente al conjurar esas fuerzas, yendo desde la imagen lovecraftiana del “magus” enloquecido y/o devorado por su propia creación hasta el posible desencadenamiento de fuerzas. El caso es que tal situación añadida al misterio propio de estos asuntos ha generado multitud de leyendas, sean antiguas o sean urbanas.

Los planos enoquianos


Según el sistema enoquiano, los 30 aethyrs forman anillos concéntricos, anillos que dividen el universo en 30 partes, numeradas del uno al treinta y con nombres diferentes, por ejemplo, el plano material se llama TEX y es el número 30, mientras que el plano superior y divino es el número 1 y recibe el nombre de LIL.

Se supone que estas treinta dimensiones interconectadas del universo, a su vez, se relacionan con diferentes "capas" de la mente –primer obstáculo para definir el origen de esas fuerzas como “psíquicas” o “énticas”-. El “magus” enoquiano o del caos realiza un conjuro específico de llamada para atraer la energía del aethyr y comenzar a explorarlo desde un estado de trance –lo cual nos vuelve a devolver a la cuestión “psíquica” o “éntica”-.

Dentro de cada plano se pueden encontrar entidades enoquianas que personifican los atributos del plano en cuestión, lo cual no deja de ser una sospechosa antropomorfización de la exploración de esos planos. Ahora bien, la explicación de eso también puede radicar en que se trata de una metaforización simbólica del contenido de esos planos o de lo que representan, cada personificación seria, en ese caso una mera imagen mental, aunque pueda ser arquetípica –en el sentido de un universal no transmitido conscientemente-.

Según John Dee renunció a seguir explorando planos al llegar al noveno, el plano ZIP, donde se encontró la personificación “Babalon”, que define como una mujer muy hermosa pero blasfema y peligrosa, y que a él y a Edward Kelly “les había mostrado algo tan perverso, blasfemo y oscuro que simplemente no podían concebirlo", motivo por el cual decidieron suspender sus exploraciones por los planos enoquianos –algo similar a lo que se decía que le pasó a Kelly con el egrégor de Lilith-.

Aleister Crowley aseguraba haber explorado los treinta planos durante un viaje por el Sahara con un ayudante de la Astrum Argentum –que al parecer le ayudaba por la vía sexual para llegar al trance, en eso coincidiría con ciertos planteamientos de Austin Osman Spare-, en cualquier caso describe sus experiencias sobre los treinta aethyrs en su “Liber 418”, aunque matiza que con claridad solo pudo percibir hasta el aethyr número 4, quedando su percepción de los tres restantes en un cúmulo de sensaciones confusas y lo suficientemente extrañas como para no ser capaz de captar y explicar comprensiblemente.

Israel Regardie

Israel Regardie también habla de los aethyrs, lo hace tanto cuando habla de determinadas invocaciones como cuando desvela ciertos misterios de la “Golden Dawn”.

A partir de unas tablas indica que existen diecinueve claves para evocar e invocar, las dos primeras claves evocan a lo que Regardie denomina el “elemento Espíritu”, en las dieciséis que restan se invoca, en subdivisiones de cuatro, a los cuatro elementos tradicionales: Aire, Agua, Fuego y Tierra. Esas claves son muy similares en la forma y se pueden usar, cambiando algunas palabras en cada caso, para invocar a alguno Treinta Aethyrs, tal y como indica Regardie:

“Las Llamadas o Llaves de los Treinta Eteres son una de forma, cambiando sólo el nombre particular del Eter que se emplea, a saber, ARN, ZAA, etc.”

(Israel Regardie, “Aurora Dorada”, tomo IV, página 336)

A continuación Regardie expone las diferentes claves de invocación y acaba diciendo:

“Estas primeras 18 LLAMADAS son en realidad 19, es decir, son 19 en los Ordenes Celestiales, pero para nosotros, la primera Tabla no tiene LLAMADA, ni puede tenerla, porque pertenece a la DIVINIDAD.”
(Israel Regardie, “Aurora Dorada”, tomo IV, página 351)

Es decir, Regardie se refiere aquí al plano superior y divino es el número 1 que se llama LIL, y lo separa de los restantes por considerarlo inasequible desde lo humano. 

Por su parte, Crowley, como se ha dicho, aseguraba haber visitado esos planos hasta el número cuatro, claro está que una situación de "extásis" no acaba de discernir por complento lo acaecido de lo imaginado, es posible que el ayudante de la Astrum Argentum hiciese a Crowley imaginar más que ver realmente, no obstante, entraríamos en la existencia de lo imaginario y ese es, probablemente, otro tema.


Jorge Romero Gil


Bibliografía

Biedermann, H., Diccionario de símbolos, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1996

Crowley, Aleister, Liber 418

Crowley, Aleister, El Libro de la Ley

Goetia. Compiled and translated by S.L. MacGregor Mathers Editing and Additional Material by Aleister Crowley

MacGregor Matthers, S.L., La Clave Mayor de Salomón Rey.
 
Regardie, I., La Aurora Dorada. Un Compendio de las enseñanzas, ritos y ceremonias de la Orden de la Aurora Dorada. Revisada y aumentada. Editada en cuatro volumenes. Luis Carcamo Editor, Madrid.
 
Spare, Austin Osman, El libro del placer